
- La vida diaria en THE BALANCE se organiza para sostener la estabilidad clínica, favorecer la reflexión y facilitar una participación terapéutica consistente.
- Cada jornada sigue un ritmo definido que integra trabajo clínico, regulación física y espacios de integración.
- La estructura se utiliza como marco de contención clínica: no como rigidez, sino como un dispositivo que reduce la variabilidad, mejora la seguridad y permite un seguimiento responsable.
La vida diaria en THE BALANCE se organiza para sostener la estabilidad clínica, favorecer la reflexión y facilitar una participación terapéutica consistente. Cada jornada sigue un ritmo definido que integra trabajo clínico, regulación física y espacios de integración. La estructura se utiliza como marco de contención clínica: no como rigidez, sino como un dispositivo que reduce la variabilidad, mejora la seguridad y permite un seguimiento responsable. Aunque el contenido específico puede variar, el patrón general se mantiene deliberado y coherente.
MAÑANA: ORIENTACIÓN Y ANCLAJE
La mañana comienza de forma contenida, con prioridad en el anclaje y la regulación fisiológica. Según indicación clínica, pueden incluirse movimientos suaves, prácticas respiratorias o espacios de observación en silencio. Estas intervenciones buscan estabilizar el sistema nervioso, favorecer la presencia y preparar la jornada terapéutica. El desayuno y las rutinas iniciales se desarrollan sin prisa, evitando demandas innecesarias y preservando la capacidad de afrontamiento.
DÍA: TRABAJO CLÍNICO Y TERAPÉUTICO
El núcleo del día se dedica a la intervención clínica y terapéutica. En función de la evaluación individual y de los objetivos del plan de tratamiento, puede incluir:
- Sesiones psicoterapéuticas
- Consultas psiquiátricas o médicas
- Intervenciones basadas en tecnología
- Sesiones de evaluación o revisión
- Reuniones multidisciplinares
La planificación se realiza con criterios clínicos, ajustando intensidad y secuencia a la capacidad del paciente y a las prioridades de seguridad. Entre sesiones se preservan tiempos de descanso, preparación y registro, para evitar sobrecarga y favorecer la continuidad terapéutica.
TARDE: INTEGRACIÓN Y TRABAJO CORPORAL
La tarde suele orientarse a la integración: consolidar lo trabajado previamente y facilitar su procesamiento a nivel emocional y somático. De acuerdo con la indicación y la tolerancia individual, puede incluir:
- Terapias complementarias o basadas en el cuerpo
- Actividades creativas o expresivas
- Tiempo en naturaleza o movimiento suave
- Apoyo nutricional y pausas restaurativas
El objetivo no es la distracción, sino la consolidación clínica y la generalización de recursos de autorregulación.
NOCHE: DESCENSO Y REGULACIÓN
La tarde-noche se diseña para facilitar el descenso de activación y la regulación del sistema nervioso. Las propuestas tienden a ser más silenciosas y reparadoras, por ejemplo:
- Terapias corporales
- Masaje o prácticas de relajación
- Reflexión guiada o tiempo personal
El foco se desplaza del trabajo activo hacia el descanso, la recuperación y la higiene del sueño, cuando procede.
RITMO INDIVIDUAL Y FLEXIBILIDAD
Aunque la estructura es un componente clínicamente relevante, cada jornada se ajusta a la persona. Se revisan de forma continua niveles de energía, necesidades clínicas y contexto personal. El horario puede modificarse conforme evoluciona el tratamiento, siempre bajo criterio profesional y responsabilidad asistencial. No se espera que el paciente “rinda” ni que sostenga una rutina fija por sí misma; el objetivo es la adecuación terapéutica y la seguridad.
NOTA SOBRE EL RITMO Y LA RESPONSABILIDAD
El cambio clínico no depende únicamente de la intensidad. En THE BALANCE, el ritmo forma parte del cuidado: se prioriza una regulación sostenida y verificable frente a una activación de corto plazo. El tiempo se utiliza con intención clínica, respetando la complejidad de cada caso y las necesidades de recuperación.





















