Resumen rápido
  • La privacidad, la discreción y la seguridad constituyen elementos estructurales de la atención en THE BALANCE.
  • La seguridad psicológica requiere confianza: la certeza de que la información personal, la presencia y la vulnerabilidad clínica quedan protegidas en todos los niveles.
  • Nuestro marco de trabajo se orienta a que la persona pueda participar en el tratamiento sin riesgo de exposición, intrusión o visibilidad innecesaria.

La privacidad, la discreción y la seguridad constituyen elementos estructurales de la atención en THE BALANCE. La seguridad psicológica requiere confianza: la certeza de que la información personal, la presencia y la vulnerabilidad clínica quedan protegidas en todos los niveles. Nuestro marco de trabajo se orienta a que la persona pueda participar en el tratamiento sin riesgo de exposición, intrusión o visibilidad innecesaria. Estos principios informan la práctica clínica, la operativa y la vida diaria dentro de nuestros entornos.

CONFIDENCIALIDAD COMO ESTÁNDAR CLÍNICO

La confidencialidad no es un elemento accesorio. Es una obligación clínica, ética y profesional. En THE BALANCE:

  • la información personal y sanitaria se gestiona conforme a estándares legales y deontológicos estrictos
  • el acceso a la información se limita a los profesionales directamente implicados en la atención
  • las comunicaciones se realizan de forma discreta, documentada cuando procede y con criterios profesionales
  • cualquier cesión o intercambio de información se rige por el consentimiento, salvo obligación legal

La confidencialidad sostiene la alianza terapéutica y favorece la implicación clínica.

DISCRECIÓN EN LA OPERATIVA DIARIA

La discreción determina cómo se presta la atención en el día a día. Esto incluye:

  • acceso controlado a los espacios residenciales y clínicos
  • gestión respetuosa de llegadas y salidas, evitando exposiciones innecesarias
  • reducción de la visibilidad frente a entornos externos
  • conducta profesional exigible a todo el personal y a colaboradores autorizados

La discreción protege la calma y la dignidad, sin generar atención externa.

SEGURIDAD COMO PROTECCIÓN, NO COMO PRESENCIA

La seguridad se orienta a preservar la integridad y la tranquilidad, sin crear distancia ni intimidación. Las medidas se diseñan para:

  • proteger a las personas en tratamiento y al equipo
  • garantizar un control de accesos proporcionado
  • responder con calma y coordinación ante situaciones imprevistas
  • mantener una presencia no intrusiva, compatible con el entorno terapéutico

La seguridad aporta estabilidad sin interferir con el proceso clínico.

GESTIÓN DE LA INFORMACIÓN Y PROTECCIÓN DE DATOS

Los datos personales se tratan con diligencia y responsabilidad. Esto incluye:

  • cumplimiento de la normativa aplicable en materia de protección de datos
  • almacenamiento seguro y acceso restringido
  • gestión rigurosa de registros digitales y físicos
  • políticas claras sobre uso, conservación y eliminación de la información

La protección de la información forma parte de la atención ética y clínicamente responsable.

TECNOLOGÍA, COMUNICACIÓN Y PRIVACIDAD

El uso de tecnología y canales de comunicación se gestiona con criterios de seguridad y proporcionalidad. Esto puede incluir:

  • sistemas de comunicación seguros
  • limitaciones de visibilidad o de contacto cuando exista indicación clínica o de seguridad
  • orientación sobre el uso de dispositivos personales cuando resulte pertinente
  • medidas para evitar exposición digital innecesaria

La tecnología debe apoyar la atención; no puede comprometer la privacidad.

RESPETO A LAS CIRCUNSTANCIAS INDIVIDUALES

Las necesidades de privacidad no son uniformes. Se consideran y respetan, entre otros aspectos:

  • sensibilidades personales y profesionales
  • exposición pública o responsabilidades de liderazgo
  • consideraciones familiares y relacionales
  • expectativas culturales vinculadas a la discreción

Las medidas se ajustan de forma individual dentro de límites éticos y de gobernanza claramente definidos.

LÍMITES Y CONDUCTA PROFESIONAL

La privacidad y la discreción se sostienen mediante límites operativos y clínicos explícitos. Esto incluye:

  • estándares profesionales de conducta
  • separación entre rol clínico y relaciones personales
  • prevención de exposiciones informales o públicas
  • cumplimiento de los mecanismos de gobernanza, supervisión y rendición de cuentas

Los límites protegen tanto a las personas atendidas como a los profesionales.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Alguien sabrá que estoy aquí?

No. La presencia se trata como información confidencial. No se comparte ningún dato sin consentimiento, salvo requerimiento legal.

¿Se permite el acceso a medios de comunicación o visitantes externos?

No. El entorno se mantiene protegido frente a intrusiones externas.

¿Cómo se protegen mis datos personales?

Toda la información personal y sanitaria se gestiona conforme a estándares legales, éticos y clínicos estrictos, con acceso restringido y medidas de seguridad adecuadas.