Adderall contiene sales de anfetamina y se prescribe para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); algunas formulaciones también se utilizan para la narcolepsia. Mezclarlo con alcohol puede aumentar los daños. Un estimulante no contrarresta la intoxicación por alcohol, no permite conducir con seguridad ni protege frente a una intoxicación etílica grave.
Por qué es arriesgada esta combinación
La anfetamina afecta al estado de alerta, la frecuencia cardíaca y la presión arterial. El alcohol afecta al juicio, la coordinación y la capacidad de responder al peligro. Sentirse más despierto después de tomar un estimulante no significa que el alcohol se haya eliminado del organismo. Por tanto, las decisiones basadas en el grado de alerta que se percibe pueden subestimar la alteración de las capacidades.
La interacción depende del medicamento, la formulación, la dosis, el patrón de consumo de alcohol, otras sustancias y la salud de cada persona. El NIAAA incluye los problemas cardíacos entre los posibles daños de combinar alcohol con medicamentos que contienen anfetaminas. El alcohol y los medicamentos pueden interactuar incluso cuando se toman en momentos distintos.
Tomar un estimulante para mantenerse despierto mientras se bebe, o beber para contrarrestar los efectos de un estimulante, no es una forma fiable de controlar los efectos de ninguna de las dos sustancias. Las dosis adicionales y las combinaciones con otras drogas añaden más incertidumbre. El tratamiento prescrito para el TDAH y el uso de un medicamento sin supervisión médica son situaciones diferentes, y ambas merecen una evaluación precisa y sin juicios.
¿Cuánto tiempo después de tomar Adderall se puede beber alcohol?
No existe un intervalo de espera universal que haga que beber sea seguro para todo el mundo. Los productos de liberación inmediata y de liberación prolongada actúan de forma diferente, y el fin de un efecto perceptible no equivale a la eliminación completa. La semivida describe una reducción de la cantidad de un fármaco, no un momento en el que desaparece todo riesgo de interacción.
Consulte al profesional que le prescribe el medicamento o a un farmacéutico sobre su producto concreto y sus circunstancias. Evite el alcohol hasta recibir esa orientación. No omita dosis, suspenda ni modifique el tratamiento prescrito para poder beber, y no tome una dosis adicional para contrarrestar los efectos del alcohol.
Si ya los ha combinado
No conduzca ni consuma más alcohol ni drogas o medicamentos no prescritos. Contacte con un servicio de información toxicológica o de atención médica urgente para recibir orientación individualizada, especialmente si no se sabe con certeza la cantidad, se ha tomado una dosis adicional o hay otros medicamentos implicados. Indique el nombre del producto, la formulación, la cantidad y el momento de las tomas con la mayor precisión posible.
- Llame a los servicios de emergencias si hay dolor en el pecho, una convulsión, un colapso, confusión intensa, agitación peligrosa, dificultad para respirar o si no se puede despertar a la persona.
- Permanezca con la persona mientras se organiza la ayuda. Siga las instrucciones del operador de emergencias; no dé por hecho que puede dormir hasta que se le pase sin correr riesgos.
- No intente tratar la intoxicación con café, una ducha fría u otro medicamento.
Cuando el consumo de alcohol o de estimulantes empieza a ser difícil de controlar
Mezclar sustancias de forma repetida, tomar más medicamento del prescrito, sentir un deseo intenso de consumir o seguir consumiendo pese a los daños son motivos para hablar con un profesional. Por sí solos, no establecen un diagnóstico. La evaluación puede tener en cuenta los síntomas del TDAH, el sueño, la ansiedad, el consumo de alcohol y las presiones de la vida cotidiana que contribuyen a ese patrón.
Las personas que beben en grandes cantidades o con regularidad y presentan temblores, sudoración, náuseas o ansiedad cuando desaparecen los efectos del alcohol deben consultar a un profesional médico antes de reducir bruscamente su consumo. La abstinencia de alcohol puede ser peligrosa y requiere una evaluación específica. Un plan de tratamiento individualizado puede abordar tanto el consumo de alcohol como la medicación prescrita, sin dar por hecho que todas las personas necesitan atención residencial.


