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Cómo Dejar de ser una Persona Hipocondríaca

La búsqueda repetida de tranquilidad puede resultar agotadora y no aliviar la preocupación de forma duradera. Una evaluación individual debe atender tanto el sufrimiento como posibles problemas físicos, sin culpar a la persona.

Revisado médicamente porDr. Sarah Boss, MD
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Resumen breve

  • La ansiedad por la salud puede causar preocupación persistente, síntomas físicos reales y consultas reiteradas; puede coexistir con una enfermedad física y requiere evaluación individual.
  • La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a revisar creencias y manejar la ansiedad; un profesional debe evaluar si convienen otras terapias o medicación.
  • Limitar las búsquedas de síntomas en internet, cuestionar pensamientos alarmistas, cultivar otros intereses y practicar la autocompasión puede complementar la atención profesional. Acuerda el seguimiento médico; no ignores síntomas nuevos o señales de alarma.

La salud es un aspecto muy importante de la vida y es natural preocuparse por ello. Pero no es nada saludable ni agradable tampoco el estar siempre ansioso o pensando en la buena salud. La ansiedad por la salud puede producir síntomas físicos reales y preocupación persistente. Su evaluación no permite descartar automáticamente una enfermedad física. 

Los síntomas, la ansiedad y la angustia son reales. La preocupación puede ser desproporcionada y afectar la calidad de vida, incluso cuando también existe una enfermedad física. ¿Te gustaría saber cómo dejar de ser una persona hipocondríaca con la ayuda de un profesional? Lee este artículo y descúbrelo.

Si alguno de estos signos te suena, es posible que estés sufriendo de hipocondría: 

  • Preocupación persistente y desproporcionada por una enfermedad grave, valorada en su contexto médico.
  • Estar hipersensible ante todo lo que sucede en el cuerpo. 
  • Sentir ansiedad constante, sobretodo al pensar en la salud.
  • Escuchar sobre enfermedades ajenas (en una conversación, película, etc) y luego sentir los mismos síntomas.
  • Hablar sobre enfermedades mucho tiempo del día. 
  • Sentirse mal frecuentemente.

Hay muchos comportamientos que caracterizan a una persona hipocondríaca. Puede existir una preocupación constante por la salud que interfiere con la vida diaria. Por otro lado, está el visitar muchas veces a distintos médicos buscando respuestas. Una vez que las reciben, las personas se suelen calmar por un tiempo. El alivio de la preocupación puede ser temporal; conviene acordar con el profesional cómo hacer el seguimiento y valorar síntomas nuevos. 

La búsqueda repetida de tranquilidad puede resultar agotadora y no aliviar la preocupación de forma duradera. Una evaluación individual debe atender tanto el sufrimiento como posibles problemas físicos, sin culpar a la persona. 

La persona puede describir sus síntomas con mucho detalle. Su importancia se valora según el contexto clínico, sin asumir que son inventados o irrelevantes.

El tratamiento puede ayudar a manejar la preocupación persistente y su impacto. La terapia cognitivo-conductual permite trabajar interpretaciones alarmistas y conductas de comprobación, sin negar síntomas ni prometer que desaparecerá toda ansiedad. 

Los especialistas decidirán qué tipo de terapia utilizar para sus pacientes. Algunos tienen que ver con la hipocondría y ansiedad, por ejemplo, mientras que otras terapias son combinadas. Veamos algunas opciones: 

  • La cognitivo-conductual: se trata de aprender estrategias para manejar la ansiedad y la angustia que produce el no saber qué hacer con la preocupación. También se aprende a prevenir este tipo de respuesta y cómo comprender mejor las creencias sobre ciertas enfermedades. Involucrar a la familia muchas veces es una buena idea. 
  • Hipocondría tratamiento farmacológico: También se puede controlar esta enfermedad con fármacos. Estas medicinas serán más que nada para tratar la ansiedad e incluso se pueden usar antidepresivos para evitar los pensamientos obsesivos.

Hay muchas terapias breves estratégicas que están hechas a medida de cada persona. Cómo curar la hipocondría es un tema complejo que debe ser evaluado por un profesional o equipo de profesionales que saben lo que hacen. Lo primero que se hace es observar cuál es el problema real y comenzar a trabajar en la paradoja y la creencia, dándole tranquilidad al paciente para que pueda reflexionar y comprender qué es lo que está detrás de sus comportamientos. 

Además de estas terapias, que serán recetadas por un equipo profesional, hay otros consejos importantes a tener en cuenta que pueden hacer mejor tu calidad de vida y que te pueden ayudar a lidiar con la hipocondría y ansiedad. 

  1. Limita tu tiempo en Google

Puede ser tentador buscar información en internet sobre todo lo que te interesa (osea síntomas de una enfermedad), pero no siempre va a tener la razón. Además, te puedes alarmar innecesariamente al encontrar información que no aplica a tu caso. El dolor de pecho nuevo requiere valoración médica, aunque exista ansiedad. Si aparece de repente y no cede, se extiende al brazo, mandíbula o espalda, o se acompaña de falta de aire, sudor o náuseas, llama a emergencias; no lo atribuyas automáticamente a la ansiedad. No hay mejor consejero que un médico que te pueda ayudar con lo que tengas en mente y te ayude en cómo curar la hipocondría. 

  1. Trata de racionalizar lo que te sucede

La hipocondría es un problema, sobre todo porque afecta tu salud mental y tu calidad de vida. Tus pensamientos son improductivos y te pueden llevar a sentirte desbordado. Por eso es que la atención psicológica con un profesional te puede ayudar a manejar estos episodios y recuperar el control sobre ti mismo, por ejemplo con la hipocondría tratamiento farmacológico. 

  1. Busca apoyo para manejar el malestar

Estos problemas pueden traer otros aparejados. Además de sentirte mal contigo mismo, es posible que las personas que te rodean no tengan ganas de hablar siempre de temas repetidos, como síntomas o enfermedades. Por otro lado, tal vez sientas que no estás sano por más que todos tus estudios estén bien. Mejorar no depende solo de voluntad: el malestar merece apoyo y tratamiento, sin etiquetas despectivas.

  1. Busca distraerte

Buscar otros temas de conversación es importante para ti mismo y para tus familiares y amigos. La medicina, los diagnósticos, el dolor no son temas muy estimulantes, especialmente para personas sanas. De esta manera, será más beneficioso para tu vida social y también para tu salud mental buscar algún otro tema que te apasione y te interese. 

Hay una gran variedad de cosas para pensar que van desde la comida, los viajes, algún programa de televisión, música, deportes. Sólo tienes que elegir alguno y disfrutarlo. Comparte tus alegrías y las personas tendrán más ganas de interactuar contigo que si todo fuera negativo. 

  1. Trata de no “contagiarte” de la energía de otras personas

No necesitas incluso más personas que hablen de lo mismo. Es importante que te mantengas distraído y trates de vivir tu vida sin miedo ni ansiedad. El apoyo de otras personas puede ser útil; conviene evitar que las conversaciones se conviertan en comprobaciones o búsqueda constante de tranquilidad. Por otro lado, rodearte de personas con positividad e incluso un buen sentido del humor puede ser muy bueno para tu vida, ayudándote a reducir la ansiedad y la angustia.

Para bajar ese estrés, puedes refugiarte en pensamientos positivos. Trabaja con apoyo esos pensamientos que mantienen la angustia y busca algo que te distraiga de ese malestar. Meditar, buscar un lugar tranquilo que te llene de buenos sentimientos, entre otras técnicas, te pueden dar la paz que necesitas para superar estos momentos duros.

  1. Abandona la culpa

No tiene sentido sentirse culpable por algo que no puedes controlar. No es tu culpa y es crucial que lo entiendas. Una persona que quiere saber cómo dejar de ser hipocondríaca necesita ayuda profesional para superar estos momentos. Por eso es que deberías ser comprensivo contigo mismo y tenerte paciencia. Por ejemplo, puedes intentar tomar distancia de la angustia que sientas en determinados momentos y racionalizarlo para comprender que el problema no era tan grande como parecía. Reflexionar es siempre bueno. Y buscar tratamiento psicológico de la hipocondría y la ansiedad generalizada es fundamental.

Al final del día, todo se reduce a hacer un cambio en tu salud mental y por supuesto buscar ayuda de profesionales que sepan lo que están haciendo. Preocuparte por tu salud es una cosa y estar obsesionado por los menores síntomas es otra muy diferente. Mantente activo, come sano, toma mucha agua y trata de llevar una vida tranquila para poder disfrutar todos los años que tengas, con apoyo para manejar la preocupación sin desatender síntomas nuevos o cambios importantes.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Por qué aparece la hipocondría?
Esta enfermedad es un trastorno psicológico y como tal, aparece como resultado de muchos factores combinados. Por lo general, sucede en personas que ya tienen una personalidad obsesiva o trastornos de ansiedad que le dan un mayor riesgo de sufrir este tipo de condiciones. Experiencias de enfermedad, estrés y otras dificultades pueden influir. Las alucinaciones no deben atribuirse automáticamente a ansiedad por la salud: si son nuevas, requieren valoración clínica pronta. 
¿Cómo se diagnostica la hipocondría?
No es fácil diagnosticar esta condición. Lo primero es distinguir entre una persona que se preocupa mucho y una persona hipocondríaca. Por eso es que la persona debe ser evaluada por un psiquiatra con experiencia, que tenga conciencia de los pasos y tests necesarios para lograr un buen diagnóstico. 

Los antecedentes familiares deben tenerse en cuenta, pero su presencia o ausencia no establece por sí sola este diagnóstico. La evaluación considera la intensidad, persistencia e impacto de la preocupación y las posibles causas médicas de los síntomas. Además, si visita muchos médicos seguidos y no se convence aún cuando las pruebas son negativas, es posible que necesite ayuda y tratamiento para la hipocondría. 
Qué incluye
01

Contexto clínico

La información clara se contextualiza en cuadros complejos y concurrentes.

02

Factores individuales

La evaluación sigue siendo esencial porque las necesidades y los riesgos varían de una persona a otra.

03

Próximos pasos

Una conversación confidencial puede ayudar a determinar el camino más adecuado.

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