Las benzodiazepinas y el alcohol deprimen la actividad del sistema nervioso central. Combinarlos puede causar sedación excesiva, pérdida de memoria, alteraciones de la coordinación y una respiración peligrosamente lenta. La interacción puede producirse tanto con las dosis prescritas como con el uso no médico. Evite el alcohol mientras tome una benzodiazepina y consulte al profesional que se la prescribe o a un farmacéutico para recibir orientación específica sobre el medicamento.
¿Qué medicamentos son benzodiazepinas?
Algunos ejemplos son diazepam, lorazepam, alprazolam, clonazepam y temazepam. Sus indicaciones autorizadas, duración de acción y formulaciones son distintas. Pueden prescribirse para afecciones como la ansiedad grave, las convulsiones o los problemas de sueño, o utilizarse durante procedimientos médicos. No deben considerarse productos intercambiables.
¿Qué ocurre al añadir alcohol?
Las benzodiazepinas potencian la acción del GABA, un mensajero químico inhibidor. El alcohol actúa sobre varios sistemas cerebrales y puede aumentar los efectos sedantes del medicamento. La combinación puede reducir la capacidad de juicio y el estado de alerta antes de que la persona perciba hasta qué punto están afectadas sus capacidades.
- La somnolencia, los mareos y la falta de coordinación pueden aumentar el riesgo de caídas y accidentes.
- La memoria puede verse alterada incluso cuando la persona parece despierta y capaz de hablar.
- Vomitar con un nivel de conciencia reducido supone un riesgo de asfixia.
- La sedación intensa y la depresión respiratoria pueden provocar un coma o la muerte.
Estas son consecuencias posibles, no una predicción de que cada exposición tendrá el mismo resultado. La cantidad consumida, el medicamento concreto, otras sustancias, la edad y el estado de salud son factores relevantes. La imprevisibilidad es un motivo para evitar la combinación, no una razón para experimentar con una cantidad menor. Los opioides y otros medicamentos sedantes pueden aumentar aún más el peligro.
¿Cuánto tiempo hay que esperar para beber alcohol después de tomar una benzodiazepina?
Una regla general de 24 o 48 horas no es fiable. Algunos medicamentos y sus productos de degradación activos permanecen en el organismo durante bastante más tiempo que sus efectos perceptibles. Las dosis repetidas también pueden acumularse. El lorazepam no siempre se elimina del organismo en un plazo de 12 a 24 horas.
La semivida es el tiempo que tarda la cantidad de un fármaco en reducirse aproximadamente a la mitad en determinadas condiciones. No indica el tiempo necesario para su eliminación completa ni supone una autorización para beber alcohol. Consulte sobre el producto exacto, la dosis, la duración del tratamiento y su estado de salud. No omita dosis ni suspenda de forma brusca una benzodiazepina prescrita para poder beber alcohol.
Qué hacer tras una combinación accidental
No conduzca, no consuma más alcohol ni añada otro sedante. Contacte con un servicio de información toxicológica o de atención médica urgente para recibir orientación sobre la exposición. Indique los nombres, las cantidades y las horas de consumo, incluidos otros medicamentos. Si le preocupa la situación, no espere a obtener en internet una estimación del tiempo de eliminación.
Llame a los servicios de emergencia si resulta difícil despertar a la persona, si respira de forma lenta o irregular, se ha desplomado, está sufriendo una convulsión o presenta confusión grave. Permanezca con ella y siga las instrucciones del operador. No intente contrarrestar los efectos con café o una ducha fría, ni deje a la persona durmiendo a la espera de que se le pasen.
La dependencia y la abstinencia requieren un plan específico
La dependencia física puede desarrollarse durante el uso regular de benzodiazepinas prescritas. Por sí sola, no constituye un diagnóstico de adicción. La suspensión brusca o una reducción rápida de la dosis pueden causar un síndrome de abstinencia grave, incluidas convulsiones. La dependencia del alcohol también conlleva riesgos de abstinencia. Quien consuma ambas sustancias de forma habitual necesita una evaluación que las tenga en cuenta conjuntamente.
Un profesional clínico puede valorar si la afección original sigue requiriendo tratamiento, acordar cambios de dosis con apoyo profesional y organizar atención continuada para los problemas con el alcohol cuando esté indicada. El ritmo y el entorno de atención dependen de los síntomas, los antecedentes de abstinencia, otras enfermedades y el apoyo disponible. Una duración fija de la desintoxicación o un tipo concreto de alojamiento no garantizan la seguridad ni la recuperación.


