El diazepam, comercializado también como Valium, es una benzodiacepina de prescripción médica. El alcohol puede intensificar sus efectos sedantes y aumentar el riesgo de daños graves, incluidos problemas respiratorios. No beba alcohol si toma diazepam. Si tiene dudas sobre una exposición o sobre la siguiente dosis prescrita, consulte a un farmacéutico, al profesional que lo prescribe o a un servicio de información toxicológica.
Por qué interactúan el diazepam y el alcohol
El diazepam potencia el efecto del GABA, un mensajero químico que reduce la actividad del sistema nervioso. El alcohol también tiene efectos depresores. La combinación puede afectar al estado de alerta, la coordinación, el juicio y la memoria más que cualquiera de las dos sustancias por separado. No es correcto describir esta interacción simplemente como un aumento de dos «sustancias químicas de la felicidad».
Entre los posibles efectos se incluyen somnolencia intensa, mareos, habla pastosa, confusión y alteraciones del equilibrio. Una intoxicación más grave puede provocar una respiración peligrosamente lenta, pérdida de conciencia y coma. Otros sedantes, incluidos los opioides, pueden aumentar aún más el riesgo. El hecho de que una dosis haya sido prescrita no hace que sea seguro añadir alcohol.
¿Cuánto tiempo después de tomar diazepam se puede beber alcohol?
No existe un intervalo seguro universal. El diazepam tiene metabolitos activos, lo que significa que algunos de los productos de su descomposición siguen actuando en el organismo. Las dosis repetidas pueden acumularse y la eliminación varía según factores como la edad, la función hepática, otros medicamentos y la duración del tratamiento.
La información de prescripción de Valium de la FDA describe una eliminación prolongada del diazepam y de sus metabolitos activos. La semivida describe una reducción de la concentración, no la eliminación completa. La afirmación anterior de que el diazepam se elimina por completo del organismo de todas las personas en unos seis días no es una regla de seguridad fiable.
Calcular por horas la eliminación del alcohol tampoco es adecuado para decidir cuándo tomar diazepam. Consulte al médico o farmacéutico que conoce su prescripción. No cambie la pauta de su medicación para poder beber ni tome diazepam para aliviar una resaca sin una prescripción y un plan médico.
Si ya se han tomado ambas sustancias
Evite consumir más alcohol y sedantes no prescritos, y no conduzca. Solicite asesoramiento individualizado cuanto antes, especialmente si ha tomado una dosis adicional, no conoce con certeza las cantidades o ha consumido otras sustancias. Tenga a mano el envase del medicamento para que un profesional sanitario pueda identificar el producto.
La dificultad para despertar, la respiración lenta o anormal, el colapso, una convulsión o la confusión intensa son emergencias. Llame al número local de emergencias, permanezca con la persona y siga las instrucciones del operador. No dé por hecho que dormir, tomar café o ducharse resolverá la intoxicación.
Dejar el consumo habitual de diazepam o alcohol
La dependencia física es una adaptación a la exposición repetida y puede aparecer aunque el diazepam se tome según la prescripción. La adicción requiere una evaluación diferente, que contempla la pérdida de control y el consumo a pesar de sus consecuencias perjudiciales. Ni la tolerancia ni la abstinencia por sí solas reflejan todo el cuadro clínico.
Suspender de forma repentina el uso habitual de diazepam puede provocar síntomas de abstinencia, incluidas convulsiones. Dejar el alcohol bruscamente también puede ser peligroso para una persona con dependencia física. Si consume ambas sustancias habitualmente, solicite asesoramiento médico antes de realizar cambios importantes. Un médico puede planificar qué cambios hacer, a qué ritmo y qué seguimiento se necesita.
La atención también debe abordar el motivo por el que se prescribió diazepam y cualquier problema persistente con el alcohol. Las opciones pueden incluir una revisión de la medicación, tratamiento psicológico y tratamiento del trastorno por consumo de alcohol cuando esté indicado. La atención ambulatoria, residencial u hospitalaria se elige según las necesidades y los riesgos; ningún entorno asistencial concreto es necesario para todas las personas.


