El consejo sobre el alcohol durante un tratamiento con corticoides depende del medicamento concreto, la dosis, la duración, su salud y otros fármacos. No existe una prohibición general del alcohol para todos los medicamentos llamados «cortisona»: por ejemplo, el NHS permite beber alcohol con prednisolona. Pregunte a su médico o farmacéutico qué es adecuado en su caso.
Beber en exceso puede añadir riesgos para la salud, y evitar el alcohol puede ser aconsejable según su enfermedad o tratamiento. Una copa pequeña no es automáticamente segura para todo el mundo. Consulte el prospecto e informe al profesional de cuánto y con qué frecuencia bebe; que una formulación contenga alcohol no determina una cantidad segura para beber.
Algunos tratamientos con corticoides son breves; otros duran meses o más. No omita, reduzca ni suspenda dosis prescritas para poder beber. Si quiere reducir el consumo de alcohol, pida un plan seguro.
¿Para qué se utiliza la cortisona?
«Cortisona» suele utilizarse informalmente para referirse a los corticoides, un grupo de medicamentos que reduce la inflamación y la actividad inmunitaria. Algunos ejemplos son la prednisolona, la hidrocortisona y la dexametasona. Pueden administrarse en comprimidos, inyecciones, inhaladores, aerosoles nasales o cremas. Estas presentaciones tienen usos distintos y diferente exposición en el organismo.
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Los médicos prescriben corticoides para enfermedades como el asma, las alergias graves y los trastornos inflamatorios o autoinmunes, y como parte de algunos tratamientos oncológicos. El diagnóstico, el medicamento y la vía de administración determinan el plan. Beber alcohol no anula automáticamente los beneficios de todos los corticoides.
Tome el medicamento exactamente como se lo hayan indicado y consulte a su farmacéutico si tiene dudas sobre la dosis. La dosis y la duración influyen en la probabilidad de efectos secundarios; no las cambie sin asesoramiento.
Reducir el alcohol de forma segura
Tomar un medicamento puede ser una oportunidad para revisar sus hábitos de consumo, pero reducir el alcohol no consiste en «purificar» el cuerpo. El apoyo práctico puede ayudar si le resulta difícil beber menos.
Las personas con trastorno por consumo de alcohol pueden necesitar ayuda especializada. Informe a su médico de su consumo sin esperar a terminar el tratamiento con corticoides. El plan de atención debe tener en cuenta tanto el consumo como la enfermedad tratada.
Si tiene dependencia del alcohol, dejarlo de golpe o reducir mucho el consumo puede provocar una abstinencia peligrosa. Pida primero un plan seguro a un profesional sanitario o a un servicio de adicciones. El apoyo de familiares y amigos puede ayudar, pero no sustituye una valoración médica. Llame al número local de emergencias ante convulsiones, confusión intensa o alucinaciones después de reducir el alcohol.
¿Cuándo pueden aumentar el riesgo la cortisona y el alcohol?
No existe una regla universal según la cual el alcohol impida que el hígado «absorba» un corticoide. El consejo depende del medicamento y de su salud general. La enfermedad hepática, la diabetes, los problemas de estómago y otros tratamientos son motivos para hablar específicamente del alcohol con su médico.
El alcohol no vuelve automáticamente tóxico a cualquier corticoide tomado al mismo tiempo. Sin embargo, beber en exceso puede empeorar su salud y complicar el tratamiento. Informe al profesional de todos sus medicamentos, especialmente de la aspirina o el ibuprofeno, porque otras interacciones farmacológicas pueden ser relevantes.
El alcohol afecta a la conducción y al uso de maquinaria. Los corticoides también pueden provocar síntomas que alteren la capacidad de conducir de algunas personas, como cambios en la visión o el estado de ánimo. No conduzca si sus capacidades están afectadas y consulte si el tratamiento le causa síntomas.
Efectos secundarios y señales de alarma
Los corticoides pueden causar efectos secundarios incluso sin alcohol. Son más probables con dosis altas o tratamientos prolongados. Los riesgos individuales varían; no suponga que todo síntoma nuevo se debe a mezclar las dos sustancias.
Vomitar sangre o material parecido a posos de café, tener debilidad intensa o desmayarse requiere una valoración médica urgente. Informe al equipo médico del corticoide que toma, la dosis y cualquier otro medicamento o alcohol consumido.
La prednisolona puede aumentar el apetito y el peso y afectar a la glucosa en sangre. Estos efectos no implican que vaya a beber más alcohol. Hable con su médico sobre el seguimiento y los síntomas digestivos persistentes.
Durante el tratamiento con prednisolona pueden aparecer dificultades para dormir, inquietud, sudoración y cambios de ánimo. Comunique los síntomas molestos en vez de considerarlos inofensivos o una señal de debilidad personal.
Las alucinaciones nuevas, los cambios importantes de comportamiento, la depresión grave o los pensamientos de autolesión requieren una valoración rápida. Busque ayuda de emergencia si existe peligro inmediato. Estos síntomas no deben presentarse como una consecuencia inevitable de combinar alcohol y corticoides.
No cambie el tratamiento por su cuenta
Si tiene dudas sobre una bebida, pregunte a su médico o farmacéutico por su medicamento concreto, su dosis y sus riesgos de salud. Sea sincero sobre las cantidades y otros fármacos. No existe un periodo universal de espera después de una dosis o de un tratamiento con corticoides que sirva para todo el mundo.
No omita la medicación para beber ni suspenda bruscamente un tratamiento prolongado con corticoides. Estos medicamentos pueden reducir la producción de cortisol del organismo; su retirada puede requerir una reducción individualizada de dosis. Este efecto fisiológico es distinto de una adicción. Los tratamientos breves pueden no necesitar una reducción gradual, por lo que debe seguir las indicaciones de su propio médico.
Dónde buscar apoyo
La mayoría de los tratamientos con corticoides los gestiona el médico prescriptor junto con el farmacéutico. Tomar un corticoide, por sí solo, no significa que necesite un tratamiento residencial de adicciones. Si el alcohol le causa problemas, solicite una valoración y el nivel de apoyo adecuado.
THE BALANCE puede hablar con usted sobre opciones de valoración y tratamiento para el consumo problemático de alcohol. Cualquier plan debe tener en cuenta sus enfermedades y coordinarse con el profesional que supervisa los corticoides. La idoneidad del tratamiento y sus resultados varían; no se puede garantizar la recuperación.
El seguimiento y un plan realista para la vida diaria pueden ser útiles al cambiar los hábitos de consumo. El tipo y la duración de la atención dependen de sus necesidades, no de una promesa de recuperación rápida.


