El metilfenidato es un medicamento estimulante utilizado para tratar el TDAH y, en determinadas circunstancias, la narcolepsia. Ritalin es una de sus marcas comerciales. Puede aportar beneficios cuando se prescribe y supervisa adecuadamente, pero pueden aparecer efectos secundarios incluso con la dosis recomendada. El uso indebido aumenta el riesgo de daños graves y de adicción.
Cómo actúa el metilfenidato
El metilfenidato influye en la señalización de la dopamina y la noradrenalina en el cerebro. Esto puede mejorar la atención y el control de los impulsos en algunas personas con TDAH. No es un recurso de uso general para mejorar la inteligencia o la productividad, y el TDAH no puede reducirse a la afirmación de que todas las personas que lo presentan tienen demasiados transportadores de dopamina.
Las distintas presentaciones liberan el medicamento de formas diferentes. No sustituya una marca por otra, cambie la formulación ni pase del metilfenidato a medicamentos anfetamínicos o viceversa sin asesoramiento profesional. La dosis prescrita y el plan de seguimiento deben adaptarse a cada persona.
Posibles efectos secundarios
Entre los problemas habituales se encuentran la disminución del apetito, las dificultades para dormir, el dolor de cabeza, las molestias estomacales, el nerviosismo y la irritabilidad. El profesional clínico debe evaluar los síntomas persistentes y controlar parámetros físicos pertinentes, como el peso, el pulso y la presión arterial. Es importante vigilar el crecimiento de los niños que reciben tratamiento.
Los efectos graves son menos frecuentes, pero requieren atención. Busque atención urgente ante dolor torácico, desmayos sin causa aparente o dificultad para respirar. Una convulsión, un colapso o una reacción alérgica grave requieren asistencia de emergencia. Las alucinaciones, la agitación intensa o los cambios marcados del estado de ánimo necesitan una valoración médica sin demora.
Las erecciones dolorosas o inusualmente prolongadas requieren una valoración urgente. También debe informar si presenta entumecimiento, dolor o cambios de color en los dedos de las manos o de los pies, así como heridas sin causa aparente. No dé por hecho que un síntoma grave es un efecto esperado de la adaptación al medicamento.
Uso indebido y riesgo de adicción
El uso indebido incluye tomar una dosis mayor o utilizar el medicamento de forma distinta a la prescrita, tomar el medicamento de otra persona o compartirlo. La FDA advierte de que el uso indebido de estimulantes de prescripción puede provocar sobredosis y muerte. Las vías de administración no autorizadas añaden riesgos.
La evaluación de un trastorno por consumo de sustancias se basa en un patrón de pérdida de control, consecuencias y síntomas asociados. No es un resultado inevitable del tratamiento del TDAH. La dependencia física o los cambios que se producen al suspender el medicamento no demuestran, por sí solos, que exista una adicción. A su vez, contar con una prescripción no elimina la necesidad de vigilar un posible uso indebido.
- Consulte si siente deseos repetidos de tomar más de lo prescrito o tiene dificultades para controlar el consumo.
- Informe si el consumo continúa pese a perjudicar la salud, las relaciones, los estudios o el trabajo.
- Comunique al profesional que prescribe el medicamento el consumo de otras sustancias y cualquier antecedente de consumo problemático.
- Guarde el medicamento en un lugar seguro y nunca lo comparta con otra persona.
Posible sobredosis y suspensión del tratamiento
Si existe la posibilidad de que se haya tomado una cantidad superior a la prescrita, contacte sin demora con un servicio de información toxicológica o de atención médica urgente. Llame a los servicios de emergencia en caso de convulsión, colapso, dolor torácico, agitación intensa, sobrecalentamiento o dificultad para respirar. Tenga el envase a mano e informe al personal de emergencias sobre otros medicamentos o sustancias.
No suspenda ni cambie el tratamiento sin hablar con el profesional que lo prescribe, especialmente tras un uso indebido prolongado o intenso. Pueden aparecer fatiga, alteraciones del sueño y un estado de ánimo bajo, y en ocasiones la depresión puede ser grave. Los pensamientos suicidas o la incapacidad para mantenerse a salvo requieren apoyo urgente de un servicio de atención en crisis o de emergencias.
Tratamiento del consumo problemático
La evaluación debe tener en cuenta la seguridad inmediata, el patrón de consumo, los síntomas del TDAH y cualquier otro problema de salud mental. La atención puede incluir tratamiento psicológico, apoyo práctico y un plan para mantener un manejo adecuado del TDAH. El entorno asistencial y la duración dependen del riesgo y de las necesidades; un paquete de ingreso o un calendario fijo de desintoxicación no pueden determinar estos aspectos para todas las personas.


