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Recurso clínico

Disociación, crisis y otras explicaciones médicas: cómo obtener una evaluación

La disociación, la epilepsia, los desmayos y otras afecciones pueden producir experiencias similares. Conozca qué puede aclarar una evaluación especializada, cuándo se necesita ayuda de emergencia y cómo pueden coordinarse la atención neurológica y la de salud mental.

Revisado clínicamente porDr. Sarah Boss, MD
Residencia de piedra con piscina, césped y palmeras

Sentirse desconectado, perder la conciencia, desplomarse o presentar movimientos similares a convulsiones puede resultar aterrador. Estas experiencias pueden coincidir, pero no todas tienen la misma causa. La evaluación de las crisis disociativas requiere conocimientos clínicos especializados, no una lista de síntomas. Esta guía explica cómo solicitar una evaluación, comprender las pruebas y elaborar un plan seguro mientras se aclara la explicación.

Por qué experiencias similares requieren evaluaciones diferentes

La disociación implica una desconexión en experiencias como la conciencia, la memoria, la identidad o la percepción. La despersonalización consiste en sentirse desconectado de uno mismo; la desrealización, en percibir el entorno como irreal. En el trastorno de despersonalización-desrealización, las personas reconocen que se trata de una alteración de su experiencia y no de un cambio literal de la realidad. Estas experiencias no determinan, por sí solas, la causa de una pérdida de conciencia o de un episodio similar a una crisis. [5]

Los profesionales clínicos pueden utilizar los términos crisis funcionales, crisis disociativas o crisis no epilépticas psicógenas para describir un diagnóstico concreto. Las crisis funcionales son episodios que se experimentan de forma real, no conductas deliberadas. Requieren una evaluación especializada, no una conclusión basada en el estrés, su apariencia o la normalidad de las pruebas. La epilepsia y otras explicaciones deben seguir considerándose de manera adecuada. [1], [2]

Conviene distinguir dos preguntas: ¿qué explica los episodios y qué otros síntomas necesitan atención? Una persona puede necesitar una evaluación neurológica por episodios de colapso, además de apoyo por una sensación persistente de desconexión. Nuestra guía sobre la evaluación de los trastornos disociativos y el apoyo a la recuperación aborda la cuestión más amplia de la salud mental sin sustituir la evaluación de las crisis.

Reconocer las emergencias antes de buscar atención ordinaria

En Estados Unidos, llame al 911 ante una primera crisis, un episodio que dure más de cinco minutos, otra crisis poco después, dificultad para respirar o despertar, una lesión o una crisis en el agua. La ayuda de emergencia también es importante si la persona está embarazada o tiene diabetes y pierde el conocimiento. No dé por hecho que un episodio desconocido es disociativo porque la persona tenga ansiedad o un diagnóstico funcional previo. [4]

Mientras espera ayuda, mantenga la calma, permanezca junto a la persona, retire los peligros cercanos y mida la duración del episodio. Si está tumbada, colóquela suavemente de lado cuando sea seguro hacerlo. Proteja su cabeza con algo blando durante los movimientos convulsivos. No la inmovilice, no le introduzca nada en la boca ni le ofrezca comida o bebida hasta que esté completamente alerta. [4]

Las convulsiones o la confusión intensa tras reducir un consumo elevado de alcohol pueden indicar una abstinencia peligrosa y requieren atención de emergencia. [8] Ante sufrimiento relacionado con el suicidio o una crisis de salud mental, llame o envíe un mensaje de texto al 988; el peligro físico inmediato requiere llamar al 911. [9] THE BALANCE no es un servicio de emergencias. No retrase la evaluación en su localidad mientras organiza atención privada o un viaje.

Explicaciones médicas que pueden considerar los profesionales

Las crisis epilépticas pueden afectar a la conciencia, la sensibilidad o el movimiento sin sacudidas evidentes de todo el cuerpo. Entre las causas médicas de las crisis se incluyen los traumatismos craneales, las infecciones, los problemas metabólicos, los efectos de medicamentos, la exposición a sustancias y la abstinencia de alcohol o de determinados medicamentos. Las posibilidades pertinentes dependen de las circunstancias, no de una lista universal de pruebas. [7]

El desmayo, también llamado síncope, es otra explicación importante de la pérdida de conciencia. Durante un desmayo sin complicaciones pueden producirse sacudidas breves, por lo que el movimiento por sí solo no demuestra que haya epilepsia. Algunas pérdidas de conciencia requieren una evaluación cardiovascular que tenga en cuenta la presión arterial y el ritmo cardíaco. Las guías británicas de NICE advierten expresamente que una actividad breve similar a una crisis durante un desmayo no debe considerarse una prueba concluyente de epilepsia. [3]

Informe al profesional sobre enfermedades recientes, lesiones, cambios de medicación y consumo de sustancias, sin intentar decidir qué detalle causó el episodio. Mencione si ocurrió estando de pie, haciendo ejercicio, durmiendo o en reposo. Pregunte qué otras explicaciones siguen siendo posibles y qué hallazgos llevarían al equipo a investigar más. Esto permite mantener el foco de la evaluación sin fomentar el autodiagnóstico.

Prepararse para la evaluación neurológica

Ante la sospecha de una primera crisis, la evaluación debe incluir una historia clínica detallada y una exploración física, junto con descripciones de testigos o vídeos, si se dispone de ellos. Las guías británicas de NICE recomiendan una derivación urgente a un especialista. Sus plazos de derivación corresponden al sistema británico, pero el principio subyacente es pertinente para la atención en Estados Unidos: la sospecha de una primera crisis requiere una evaluación médica pronta, no solo una cita ordinaria de terapia. [2]

Antes de la consulta, escriba una breve cronología. Describa lo que notó antes del episodio, lo que observaron otras personas y cómo se sintió después. Anote la duración aproximada, las lesiones, la frecuencia y si volvió a su estado habitual. Si hay varios patrones, describa cada uno por separado en lugar de combinarlos en un único episodio representativo.

Lleve su lista de medicamentos, los informes previos de urgencias y los resultados de las pruebas disponibles. Incluya los suplementos y las sustancias consumidas sin prescripción. Un testigo puede asistir con su permiso o aportar un relato escrito. Pregunte cómo compartir de forma segura una grabación existente con el servicio clínico. La seguridad tiene prioridad sobre la grabación, y nadie debe intentar provocar un episodio en casa.

Comprender el EEG, el vídeo-EEG y otras pruebas

Un electroencefalograma, o EEG, registra la actividad eléctrica del cerebro. Un EEG de rutina puede apoyar el diagnóstico de epilepsia, pero un resultado normal no la descarta. Según la historia clínica, los profesionales pueden considerar registros relacionados con el sueño o una monitorización más prolongada. Las pruebas de imagen cerebral investigan posibles causas estructurales, mientras que un electrocardiograma y los análisis de sangre pueden explorar explicaciones cardíacas o metabólicas. [2]

El vídeo-EEG combina una grabación de vídeo con la monitorización mediante EEG. Registrar un episodio habitual puede ayudar a los especialistas a interpretar lo que sucede clínicamente junto con el registro eléctrico. La Academia Estadounidense de Neurología señala que los profesionales pueden obtener un vídeo-EEG de todos los tipos de episodios habituales similares a crisis cuando sea factible. Es especialmente útil informar al equipo si el episodio registrado difiere de los habituales. [1]

Pregunte qué pretende aclarar cada prueba, cuáles son sus limitaciones y qué ocurre si no se produce ningún episodio. Una pregunta útil es: "¿Este resultado explica mis síntomas o solo hace que una explicación sea menos probable?" No suspenda la medicación, no se prive de sueño ni reproduzca desencadenantes salvo que el equipo que realiza las pruebas le dé instrucciones específicas bajo supervisión.

Qué aporta la evaluación de salud mental

La evaluación de salud mental debe complementar la atención neurológica, no sustituirla. El especialista puede explorar la ansiedad, la depresión, los síntomas relacionados con el trauma, la disociación, el consumo de sustancias, el sueño y la seguridad actual. El propósito es identificar necesidades tratables y comprender cómo afectan los episodios a la vida de la persona. Los trastornos psiquiátricos coexistentes merecen una evaluación incluso cuando el diagnóstico neurológico está claro. [1]

Explique con sus propias palabras la desconexión persistente, las lagunas de memoria, el embotamiento emocional o la sensación de que el entorno parece un sueño. Estas experiencias son pertinentes para la evaluación, pero no deben utilizarse como un atajo para explicar todos los episodios. [5]

Puede preguntar por qué se plantea una cuestión delicada y pedir que se avance más despacio. Una primera consulta no tiene por qué implicar relatar todas las experiencias dolorosas. Comunique al profesional de qué puede hablar hoy, qué le resulta abrumador y qué ayuda práctica considera más importante. Si le preocupan las autolesiones, nuestra guía sobre evaluación y apoyo ante las autolesiones explica esa necesidad de seguridad específica.

Comprender el diagnóstico y la coexistencia de trastornos

Una conversación diagnóstica útil explica tanto el nombre del diagnóstico como las pruebas que lo respaldan. Para las crisis funcionales, las guías neurológicas estadounidenses recomiendan un diagnóstico específico, una justificación clara, decisiones compartidas y continuidad asistencial. La explicación no debería limitarse a "no ha salido nada" ni a una derivación que dé a entender que los síntomas ya no merecen atención médica. [1]

Solicite un resumen escrito que indique qué tipos de episodios se han evaluado, qué hallazgos respaldan el diagnóstico y qué aspectos siguen siendo inciertos. Pregunte si está previsto un seguimiento en neurología. Si la explicación no está clara, puede solicitar aclaraciones o la opinión de un especialista en epilepsia sin rechazar el apoyo psicológico.

Si distintos profesionales ofrecen explicaciones diferentes, pídales que revisen los mismos informes y distingan los hallazgos confirmados de las hipótesis de trabajo. Informe al equipo de cualquier nuevo patrón de episodios en lugar de suponer que corresponde a un diagnóstico ya establecido. El objetivo es disponer de un plan útil, no simplemente acumular etiquetas o repetir pruebas sin una pregunta clínica clara.

Opciones de tratamiento y límites de la evidencia

La atención debe responder a la explicación establecida tras la evaluación. En las crisis funcionales, el tratamiento psicológico puede formar parte de una atención especializada coordinada. Nuestra página sobre terapia cognitivo-conductual ofrece información general. La TCC específica para las crisis es una adaptación centrada en los episodios de la persona, sus respuestas y sus dificultades funcionales; la página general sobre TCC no es un protocolo de tratamiento específico para las crisis funcionales. [6]

El ensayo aleatorizado británico CODES comparó la TCC específica para las crisis junto con atención médica estandarizada frente a la atención médica sola. No encontró una ventaja estadísticamente significativa en la frecuencia mensual de las crisis a los 12 meses, su variable principal de resultado. Mejoraron varias variables secundarias, entre ellas el funcionamiento psicosocial y el grado de molestia percibida de las crisis. Los resultados secundarios no se ajustaron por comparaciones múltiples, por lo que no deben presentarse como prueba de una curación garantizada. [6]

Pregunte al terapeuta que esté considerando por su experiencia con las crisis funcionales y su comunicación con neurología. Hable sobre los objetivos del tratamiento, las exigencias previstas y cómo se revisarán los avances. Si se plantea un tratamiento del trauma, pregunte cómo se evaluarán la preparación y la seguridad. No intente exponerse por su cuenta a recuerdos traumáticos para comprobar si eso detiene los episodios.

Las decisiones sobre medicación requieren un profesional prescriptor identificado. Si se inició un medicamento durante una evaluación de urgencias, pregunte cuándo se revisará su indicación y quién comunicará los cambios. Informe también de cualquier consumo elevado y habitual de alcohol antes de intentar dejarlo: la abstinencia puede poner en peligro la vida y requerir tratamiento bajo supervisión médica. [8]

Apoyo familiar y seguridad cotidiana

Con su permiso, una persona de confianza puede participar en la planificación. Su función podría consistir en aportar observaciones, ayudarle a asistir a las consultas o aprender los primeros auxilios acordados. Pida al equipo que explique qué apoyo resulta útil durante sus episodios concretos y qué cambios deberían motivar una nueva evaluación. No debe esperarse que los familiares diagnostiquen los episodios por sí mismos.

Acuerden de antemano una respuesta serena. Hablen sobre dónde se guardan las instrucciones de emergencia, con quién se debe contactar y qué prefiere una vez que vuelva a estar alerta. Un familiar puede tranquilizar y ofrecer ayuda práctica sin interrogarle sobre posibles desencadenantes inmediatamente después. El apoyo debe proteger tanto la dignidad como la seguridad física.

Si los episodios afectan a la conciencia o al control, no conduzca mientras espera asesoramiento médico. Pida al especialista que evalúe su patrón individual de episodios y explique los requisitos aplicables al permiso de conducir. Un informe de la ILAE sobre las crisis funcionales constató que la investigación disponible era limitada para establecer normas firmes de conducción y recomendó tomar decisiones para cada paciente; el consejo de los expertos no debe confundirse con una norma jurídica universal. [11]

En relación con la epilepsia, los CDC explican que las restricciones para conducir en Estados Unidos varían según el estado y aconsejan hablar con un profesional sanitario sobre la actividad física segura. Esas normas sobre epilepsia no establecen automáticamente restricciones para todas las presentaciones de crisis funcionales. Pregunte a su propio equipo clínico qué implican su diagnóstico y su patrón de episodios para las actividades cotidianas y el transporte. [10]

Coordinar la atención y medir la recuperación

Pregunte quién coordina el plan entre atención primaria, neurología, salud mental y cualquier otra especialidad necesaria. Conserve un resumen conciso del diagnóstico, las preguntas pendientes, los medicamentos, las instrucciones de emergencia y los contactos de seguimiento. Antes de salir de una consulta, confirme cuáles son los siguientes pasos y con quién contactar si cambian los síntomas.

Los objetivos de recuperación pueden incluir episodios más seguros, menos lesiones, menos miedo, un mejor funcionamiento y la participación en actividades significativas. Los resultados de CODES ilustran por qué contar los episodios puede no reflejar todas las mejoras pertinentes, a la vez que muestran que el tratamiento psicológico no elimina de forma consistente las crisis en todas las personas. Revise los resultados que le importan sin considerar la persistencia de los síntomas un fracaso personal. [6]

Si está considerando un apoyo más intensivo, consulte nuestra guía para elegir un nivel de atención. Pregunte si el centro puede coordinar la evaluación médica necesaria y responder adecuadamente a los episodios. La atención residencial de salud mental no sustituye a un servicio de urgencias, una evaluación cardíaca o una monitorización neurológica especializada. No dé por hecho que THE BALANCE ofrece todas las pruebas o tratamientos especializados.

Un siguiente paso práctico es salir de la consulta con tres respuestas: qué cree el equipo que está ocurriendo en este momento, qué debe hacer si se produce otro episodio y cuándo se revisará el plan. Si falta alguna respuesta, solicítela de forma expresa. Un diagnóstico resulta útil cuando conduce a un apoyo comprensible, accesible y coordinado.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Puedo saber solo por los síntomas si tengo crisis disociativas?

No. Las sacudidas, la mirada fija, el colapso o la pérdida de conciencia pueden tener varias explicaciones. Un especialista tiene en cuenta la historia clínica, la exploración, los relatos de testigos y las pruebas adecuadas. Una lista de síntomas en internet o una sola característica no permiten establecer el diagnóstico. [1], [2]

¿Un EEG normal significa que mis episodios son psicológicos?

No. Un EEG de rutina registra un período limitado, generalmente entre episodios, y un resultado normal no excluye la epilepsia. Pregunte si es adecuada una monitorización adicional y qué evidencia respalda la explicación propuesta. La normalidad de las pruebas por sí sola no constituye un diagnóstico de crisis disociativas. [2]

¿Una persona puede tener epilepsia y crisis funcionales a la vez?

Sí. La Academia Estadounidense de Neurología recomienda evaluar a las personas con crisis funcionales para detectar una posible epilepsia coexistente. Describa todos los tipos de episodios, incluidos los menos frecuentes, porque los distintos episodios pueden necesitar tratamientos e instrucciones de emergencia diferentes. [1]

¿Debo dejar la medicación anticrisis si se sospechan crisis funcionales?

No. La sospecha no basta para cambiar el tratamiento por cuenta propia. Estos medicamentos no tratan las crisis funcionales en sí mismas, pero pueden ser necesarios para la epilepsia u otra afección. Cualquier retirada debe planificarse y supervisarse por el profesional que los prescribe. [1]

¿Un diagnóstico de crisis funcionales significa que necesariamente he vivido un trauma?

No. No necesita identificar ni revelar un acontecimiento traumático para que sus síntomas sean creíbles. La evaluación debe considerar los factores psicológicos y físicos pertinentes sin presuponer una causa concreta. Una derivación a salud mental es una oportunidad para atender sus necesidades, no una exigencia de demostrar antecedentes de trauma. [1]

¿Cuándo debe un familiar llamar al 911 durante un episodio?

Llame ante una primera crisis, un episodio que dure más de cinco minutos, otra crisis poco después, dificultades para respirar o despertar, una lesión o un episodio en el agua. El embarazo o la diabetes con pérdida de conciencia también requieren ayuda de emergencia. Si las crisis funcionales ya están diagnosticadas, obtenga instrucciones individualizadas, pero nunca ignore nuevas señales de peligro. [4]

Evidencia editorial

Evidencia y fuentes

Guías clínicas seleccionadas, investigación revisada por pares y fuentes de salud pública utilizadas en este artículo.

01Academia Estadounidense de Neurología. Resumen ejecutivo de la guía de práctica clínica para el manejo de las crisis funcionales. Neurology, 2026.Ver la fuente
02NICE. Epilepsias en niños, jóvenes y adultos: diagnóstico y evaluación de la epilepsia. NG217.Ver la fuente
03NICE. Pérdida transitoria de conciencia en mayores de 16 años: recomendaciones. CG109.Ver la fuente
Ver las 11 fuentesMostrar menos fuentes
04Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Primeros auxilios para las crisis.Ver la fuente
05Asociación Estadounidense de Psiquiatría. ¿Qué son los trastornos disociativos?Ver la fuente
06Goldstein LH y colaboradores. Terapia cognitivo-conductual para adultos con crisis disociativas: el ensayo controlado aleatorizado CODES. Lancet Psychiatry, 2020.Ver la fuente
08Enciclopedia médica MedlinePlus. Abstinencia alcohólica.Ver la fuente
10CDC: Cuestiones de salud y seguridad, epilepsia, 15 de mayo de 2024Ver la fuente
11Asadi-Pooya y colaboradores: informe del grupo de trabajo de la ILAE sobre conducción y crisis no epilépticas psicógenas, 2020Ver la fuente
Qué incluye
01

Contexto clínico

La información clara se contextualiza en cuadros complejos y concurrentes.

02

Factores individuales

La evaluación sigue siendo esencial porque las necesidades y los riesgos varían de una persona a otra.

03

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