La preocupación por el rendimiento sexual puede hacer que la intimidad se viva como un examen. Una persona puede preocuparse en exceso por la erección, el orgasmo, su apariencia o las expectativas de su pareja. Estas preocupaciones pueden afectar a personas de cualquier género y no determinan su valor personal ni la calidad de una relación.
La ansiedad puede contribuir a las dificultades sexuales, pero no debe darse por hecho que explica todos los síntomas. El dolor, la sequedad, las dificultades de erección o los cambios en el deseo también pueden estar relacionados con afecciones físicas, medicamentos, cambios hormonales o varios factores a la vez.
Comprender el patrón
Puede ser útil observar cuándo aparece la preocupación: con una actividad concreta, después de una experiencia dolorosa, tras un cambio de medicación o durante un periodo de estrés más general. La ansiedad y una respuesta física no deseada pueden reforzarse mutuamente, pero hace falta una evaluación antes de determinar qué está originando el problema.
Las estadísticas sobre disfunción eréctil no permiten establecer la prevalencia de la ansiedad por el rendimiento sexual. Del mismo modo, una lista de síntomas no permite determinar si una dificultad sexual es psicológica, física o ambas cosas.
Cuándo solicitar una evaluación médica
Solicite una cita si los síntomas son persistentes o recurrentes, especialmente si hay dolor, dificultades de erección de reciente aparición o un cambio considerable en el funcionamiento sexual. Un profesional sanitario puede preguntar por enfermedades, medicamentos, sueño, consumo de sustancias, estado de ánimo y las circunstancias en las que aparecen los síntomas. Puede preguntar por la privacidad, el consentimiento durante las exploraciones y la posibilidad de acudir con una persona de apoyo.
La información del NHS sobre las dificultades de erección explica por qué importan tanto los factores físicos como los emocionales. El dolor con la penetración vaginal también tiene varias causas posibles; la guía del NHS sobre el vaginismo describe la evaluación y el tratamiento. No continúe si hay dolor ni dé por hecho que se debe simplemente a no saber relajarse.
Reducir la presión en pareja
Si siente que es seguro hacerlo, hable fuera de los momentos de intimidad sobre lo que resulta cómodo y lo que genera presión. Acuerden que cualquiera de los dos puede hacer una pausa o parar sin que se le exijan explicaciones ni se utilice la decepción en su contra. El consentimiento debe mantenerse en todo momento; ningún ejercicio exige contacto físico ni relaciones sexuales que no se deseen.
- Hablen de lo que disfrutan y de lo que preferirían evitar.
- Den cabida al afecto o al contacto físico sin exigir que culminen en penetración, erección u orgasmo.
- Hagan pausas cuando la atención se centre en comprobar el rendimiento.
- Aborden las preocupaciones prácticas sobre anticoncepción o infecciones de transmisión sexual con asesoramiento fiable en salud sexual.
- Eviten recurrir al alcohol o a fármacos sin prescripción para intentar ganar confianza.
Estas son opciones, no obligaciones. Algunas personas pueden preferir recibir apoyo individual antes de involucrar a su pareja. No es necesario mantener actividad sexual para demostrar avances.
Opciones de tratamiento profesional
La terapia psicológica o psicosexual puede abordar el miedo, las expectativas, la comunicación y los patrones de evitación. Un profesional cualificado puede explicar el enfoque propuesto y adaptarlo a la historia de la persona y a aquello con lo que se sienta cómoda. La participación de la pareja debe ser opcional y adecuada a las condiciones de seguridad de la relación.
Cuando una afección física contribuye al problema, el tratamiento debe abordarla. Los medicamentos para la disfunción eréctil pueden ser adecuados tras una evaluación, pero no resuelven directamente todas las preocupaciones relacionadas con la ansiedad o la pareja. No son adecuados en combinación con algunos medicamentos, incluidos los nitratos, y deben obtenerse a través de servicios sanitarios legítimos. El NIDDK describe las opciones de tratamiento y las consideraciones de seguridad.
Los sedantes no son una solución habitual para las preocupaciones por el rendimiento sexual. Si parece que un medicamento prescrito afecta a la función sexual, consulte posibles alternativas o ajustes con el profesional que lo prescribió en lugar de suspenderlo por su cuenta. Algunos suplementos que se venden para el rendimiento sexual también pueden ser inseguros.
Elegir un servicio de atención
Pregunte por las cualificaciones profesionales, la experiencia pertinente en salud sexual, el proceso de evaluación y la forma en que se revisarán los resultados. La atención ambulatoria suele ser un punto de partida práctico. La necesidad de una atención de salud mental más intensiva debe determinarse mediante una evaluación individual de las enfermedades asociadas o de los aspectos de seguridad, no por la mera presencia de ansiedad por el rendimiento sexual.


