Los deportistas pueden necesitar ayuda con el consumo de sustancias, el dolor, el sueño o la salud mental. Estas cuestiones clínicas deben distinguirse de las normas antidopaje. La detección de una sustancia prohibida no constituye, por sí sola, un diagnóstico de adicción, y una sustancia permitida en el deporte no es necesariamente segura para todas las personas.
Una versión anterior de este artículo incluía por error varias categorías de sustancias prohibidas entre las permitidas. Se han retirado esa lista y las afirmaciones sin fundamento sobre deportistas concretos.
Tres preguntas diferentes
¿Existe un problema de salud? Un profesional clínico evalúa los síntomas, los antecedentes médicos, la medicación y los efectos del consumo de sustancias en la persona. El NIMH describe los trastornos por consumo de sustancias como patrones que pueden incluir dificultades para controlar el consumo y su continuación pese a los daños.
¿Es clínicamente adecuado un medicamento? La respuesta depende de la afección que se trate, los posibles beneficios, los riesgos y las alternativas. Disponer de una receta no determina automáticamente si su uso es compatible con la participación deportiva.
¿Está permitida la sustancia o el método según las normas aplicables al deportista? Para determinarlo, es necesario consultar las normas antidopaje aplicables y los requisitos de cualquier autorización de uso terapéutico. El tratamiento médico y el cumplimiento normativo requieren una atención coordinada.
Consultar la lista de sustancias y métodos prohibidos
La Lista de Prohibiciones de la Agencia Mundial Antidopaje distingue entre sustancias y métodos prohibidos en todo momento, durante la competición o en determinados deportes. Los agentes anabolizantes están prohibidos en todo momento. Otras categorías pueden incluir condiciones y excepciones específicas, por lo que una lista general de sustancias supuestamente permitidas no es fiable.
La Lista de 2026 entró en vigor el 1 de enero de 2026. Los deportistas deben consultar la edición aplicable a la fecha correspondiente y las recomendaciones de su organización antidopaje. Los nombres de los productos por sí solos pueden ser insuficientes: los principios activos y la vía de administración pueden ser relevantes.
Autorizaciones de uso terapéutico
Una autorización de uso terapéutico (AUT) puede permitir el uso de una sustancia o un método prohibidos para atender una necesidad médica legítima cuando se cumplen los criterios exigidos. La guía de la Agencia Internacional de Controles explica que los deportistas deben identificar la organización responsable, aportar documentación médica justificativa y seguir el proceso de aprobación. Una receta no constituye por sí misma una AUT.
En una emergencia, el tratamiento necesario tiene prioridad; la organización correspondiente puede orientar sobre una solicitud retroactiva. No se debe retrasar la atención urgente ni suspender un tratamiento prescrito únicamente por dudas sobre las normas.
Cuándo el consumo de sustancias se convierte en un motivo de preocupación
Se debe solicitar una evaluación si hay dificultades para controlar el consumo, síntomas de abstinencia, intoxicaciones recurrentes o repercusiones en el entrenamiento, el trabajo, las relaciones o la seguridad. Los cambios en el rendimiento o el estado de ánimo pueden tener muchas explicaciones y no deben ser utilizados por compañeros de equipo o entrenadores para diagnosticar una adicción.
Conviene hablar con el profesional sobre el manejo del dolor y las lesiones, todos los medicamentos y suplementos, y cualquier inquietud relacionada con la salud mental. También es importante preguntar cómo se coordinará la atención y qué información podría compartirse con las organizaciones deportivas. Deben explicarse la confidencialidad y las obligaciones de comunicación de información; ningún servicio debe prometer que no habrá consecuencias deportivas.
Cómo apoyar a un deportista
Se puede ofrecer una conversación en privado, describir motivos de preocupación concretos y ayudar a la persona a acceder a atención profesional cualificada. Deben evitarse las acusaciones públicas o la presión para ocultar síntomas. Una sospecha de sobredosis, las convulsiones, la abstinencia grave o un peligro inmediato requieren asistencia médica de emergencia.


