No se puede determinar de forma fiable si alguien hace un uso indebido de pastillas por su rostro, estado de ánimo o una conducta aislada. Los cambios en el estado de alerta, la coordinación, las responsabilidades diarias o el uso de medicamentos pueden justificar una conversación y una evaluación clínica, pero no establecen una adicción. La falta de respuesta, los problemas respiratorios o las convulsiones requieren ayuda de emergencia de inmediato.
El trastorno por consumo de sustancias implica un patrón problemático de consumo, como la pérdida de control y la continuación pese a los daños. Los medicamentos con receta pueden usarse indebidamente al tomar una dosis o por una vía distinta de la prescrita, usar el medicamento de otra persona o tomar un medicamento para colocarse. El alcohol, la nicotina y el cannabis también son sustancias, pero no todos son medicamentos con receta ni pastillas.
Los problemas pueden comenzar con la experimentación recreativa o el uso indebido de un medicamento prescrito. El riesgo varía según la sustancia, la dosis, la duración, las combinaciones y las circunstancias de la persona. Tomar correctamente un medicamento para el dolor, la ansiedad u otra afección no significa por sí solo que alguien tenga una adicción.
La tolerancia significa que la misma cantidad tiene menos efecto con el tiempo. La dependencia física significa que el cuerpo se ha adaptado y que pueden aparecer síntomas de abstinencia al reducir o suspender la sustancia. Cualquiera de las dos puede desarrollarse durante un tratamiento prescrito sin que exista adicción. Si es difícil dejarla, busque asesoramiento profesional en lugar de imponer una retirada brusca.
Signos de emergencia: actúe antes de evaluar una posible adicción
Llame al número local de emergencias si alguien está inconsciente, no puede despertarse, respira lentamente o de forma anormal, o tiene una convulsión después de tomar una sustancia. Administre naloxona si se sospecha una sobredosis de opioides y está disponible, sin retrasar la atención de emergencia. Siga las instrucciones del operador: inicie la RCP si la persona no responde y no respira normalmente; si no responde pero respira normalmente, colóquela de lado y vigile su respiración. Permanezca allí hasta que llegue la ayuda.
Cambios tempranos que pueden motivar una conversación
Los cambios pueden tener muchas explicaciones, entre ellas una enfermedad, el estrés, los efectos secundarios de un medicamento prescrito o el desarrollo habitual de la adolescencia. Una nueva amistad, fumar o querer privacidad no son prueba de uso indebido de pastillas. Preste atención a un patrón de cambios repentinos o importantes y pregunte con calma qué está ocurriendo.
- Contactos sociales diferentes o alejamiento de las relaciones e intereses habituales.
- Cambios en el estado de ánimo, las rutinas, la comunicación o la apertura con la familia.
- Materiales para fumar o una sustancia entre las pertenencias, lo que justifica una conversación en lugar de un diagnóstico.
- Gastos inesperados o dinero desaparecido sin explicación.
- Nuevas conductas de secretismo o explicaciones incoherentes, respetando que la privacidad por sí sola es normal.
El consumo, la dependencia física y la adicción son diferentes
La cantidad consumida o la presencia de abstinencia por sí solas no determinan un trastorno por consumo de sustancias. Un profesional clínico evalúa la pérdida de control, el daño y los efectos en la vida de la persona.
- La dependencia física puede producirse con un tratamiento prescrito y no demuestra una adicción; la adicción también puede producirse sin dependencia física.
- La tolerancia puede llevar a alguien a buscar una dosis mayor, pero no es necesaria ni suficiente para establecer una adicción.
- Cualquier consumo perjudicial puede merecer apoyo, incluso cuando no se cumplen los criterios diagnósticos de adicción.
- Las dificultades de salud mental varían entre las personas y no pueden clasificarse simplemente llamando a alguien consumidor o adicto.
- La abstinencia depende de la sustancia, la dosis y la duración. Su presencia no establece una adicción, y su ausencia no la descarta.
Patrones que pueden sugerir un uso problemático de pastillas
Tomar un medicamento prescrito todos los días puede ser totalmente apropiado. Los siguientes patrones justifican una evaluación en su contexto; ningún elemento aislado es una prueba diagnóstica que pueda hacerse en casa.
- Deseos intensos o sensación de no poder controlar el consumo.
- Tomar más de lo previsto, con mayor frecuencia de la prescrita, o usar un medicamento para un efecto no médico.
- Aumentar la dosis sin hablarlo con quien prescribe el medicamento.
- Dedicar un tiempo excesivo a obtener, consumir o recuperarse de los efectos de la sustancia.
- Buscar un suministro continuado o gastar dinero necesario para otras necesidades básicas.
- Faltar a responsabilidades o actividades importantes debido al consumo.
- Continuar a pesar de daños físicos, psicológicos o en las relaciones reconocidos.
- Asumir riesgos, como conducir con las capacidades afectadas, o actuar fuera de los valores habituales para obtener una sustancia.
- Intentos repetidos y sin éxito de reducir o dejar el consumo.
- Síntomas de abstinencia al reducir el consumo, que también requieren una evaluación de la dependencia física durante un tratamiento legítimo.
Cambios en casa, la escuela o el trabajo
- La asistencia, el rendimiento o la participación en actividades pueden cambiar por muchas razones; un deterioro marcado merece una conversación de apoyo.
- La falta de energía, los cambios de peso, los ojos rojos o la mala concentración pueden asociarse con enfermedades, problemas de sueño, efectos de medicamentos o consumo de sustancias.
- La reducción del autocuidado puede señalar malestar, pero no identifica una droga concreta ni una adicción.
- Un secretismo inusual, relaciones alteradas o dificultades económicas pueden ser relevantes al considerarse junto con otras evidencias.
En el caso de un adolescente, evite tratar los cambios habituales de estado de ánimo o la necesidad de independencia como un diagnóstico. Comente observaciones concretas, escuche y organice una evaluación profesional cuando persistan las preocupaciones.
Posibles efectos de diferentes sustancias
Los efectos varían y se solapan. Una lista de síntomas no puede identificar una pastilla desconocida ni establecer una adicción. Algunos síntomas también se producen con medicamentos correctamente prescritos. No retrase la ayuda de emergencia para determinar qué sustancia estuvo implicada.
Cannabis
El cannabis puede afectar la memoria, la atención, la coordinación y el tiempo de reacción. Otros posibles efectos incluyen percepción alterada, sensación de euforia, ansiedad, sequedad de boca, ojos rojos, aumento del apetito o ritmo cardíaco acelerado. Fumar puede dejar olor, pero la apariencia o el olor no diagnostican un trastorno por consumo de sustancias. Evite presentar los cambios en el trabajo escolar, las amistades o la cognición como una pérdida inevitable y permanente de inteligencia.
Sedantes, benzodiacepinas, barbitúricos y medicamentos para dormir
Los ejemplos incluyen alprazolam (Xanax), diazepam (Valium), fenobarbital, zolpidem y zaleplón. Los posibles efectos incluyen somnolencia, mareo, habla arrastrada, reducción de la coordinación, caídas, deterioro de la concentración o la memoria, y cambios de comportamiento. Algunos pueden bajar la presión arterial o ralentizar peligrosamente la respiración, especialmente en combinaciones de riesgo. La respiración lenta o anormal necesita atención de emergencia.
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Anfetaminas y cocaína
El uso indebido de estimulantes puede implicar la búsqueda de energía, rendimiento o supresión del apetito. Los posibles efectos incluyen mayor estado de alerta, habla rápida, pupilas dilatadas, agitación, ansiedad, suspicacia, sudoración, náuseas y cambios en el ritmo cardíaco, la presión arterial o la temperatura. La confusión, las alucinaciones, el dolor torácico o el sobrecalentamiento intenso requieren una evaluación urgente. Los problemas nasales o dentales pueden asociarse con algunas vías de consumo, pero no demuestran la sustancia implicada.
Pueden producirse alteraciones del sueño y bajo estado de ánimo después del consumo. La depresión grave o los pensamientos de autolesión necesitan apoyo rápido; busque ayuda de emergencia si existe peligro inmediato.
Opioides
Los opioides incluyen medicamentos como la morfina y la codeína, así como sustancias como la heroína. Pueden reducir el dolor y causar sedación, náuseas, estreñimiento, pupilas pequeñas, alteración de la atención o la coordinación y habla arrastrada. Algunos efectos pueden producirse durante el tratamiento prescrito. La falta de respuesta o la respiración lenta es una emergencia, no simplemente un signo que vigilar al evaluar una posible adicción.
La irritación nasal o las marcas de inyección pueden estar relacionadas con una vía de consumo, pero no constituyen un diagnóstico. Combinar opioides con alcohol, benzodiacepinas u otros medicamentos sedantes aumenta el riesgo de sobredosis. Informe al personal clínico sobre todas las sustancias consumidas.
Sustancias utilizadas en fiestas
La MDMA/el éxtasis, la ketamina y el GHB no pertenecen a una misma clase de drogas idéntica. Los efectos dependen de la sustancia y pueden incluir percepción alterada, sudoración, temblores, rechinar de dientes, cambios en el tono muscular, mala coordinación, deterioro del juicio o la memoria, y alteraciones del ritmo cardíaco o la presión arterial. Los ingredientes desconocidos añaden incertidumbre. La pérdida de conciencia, las convulsiones o el sobrecalentamiento intenso requieren ayuda de emergencia.
Alucinógenos y drogas disociativas
El LSD puede alterar notablemente la percepción, las emociones y el sentido de la realidad. La PCP puede causar sensación de separación del cuerpo, confusión, alteración del movimiento, movimientos oculares involuntarios, menor percepción del dolor o agitación. Algunas personas pueden experimentar síntomas perceptivos persistentes tras el uso de alucinógenos, pero el daño permanente e intratable no es un resultado inevitable. Busque una evaluación para síntomas continuados y atención de emergencia en caso de convulsiones, colapso o confusión peligrosa.
Tramadol
El tramadol es un medicamento opioide para el dolor. Puede causar náuseas, vómitos, mareo, somnolencia, estreñimiento y menor estado de alerta. Estos efectos no establecen un uso indebido ni una adicción. Algunas personas experimentan efectos graves como convulsiones, problemas respiratorios o confusión intensa; busque ayuda urgente. No explique todos los síntomas de estado de ánimo, memoria o visión como daño a un «centro cerebral» específico. Comente los síntomas, los deseos intensos o la dificultad para reducir el medicamento con quien lo prescribe.
Posibles complicaciones del consumo perjudicial
Los riesgos dependen de la sustancia, la dosis, las combinaciones y el método de consumo. Las pastillas desconocidas o falsificadas pueden contener ingredientes inesperados. Puede producirse un acontecimiento adverso grave en el primer uso; la experiencia previa y una pastilla de aspecto conocido no establecen seguridad.
- Una sobredosis puede causar deterioro de la respiración, pérdida de conciencia, convulsiones, coma o muerte.
- Algunas sustancias pueden causar sobrecalentamiento intenso, deshidratación o alteraciones de las sales corporales.
- El deterioro del juicio o la coordinación puede provocar accidentes y hacer a alguien vulnerable al contacto no deseado o a una agresión; la responsabilidad de la agresión recae en el agresor.
- Compartir equipos de inyección puede transmitir infecciones como el VIH.
- Pueden producirse problemas de salud mental, conflictos familiares, dificultades económicas o dificultades en el trabajo y la escuela. No son inevitables, y la adicción no hace que alguien sea intrínsecamente delincuente o violento.
- Los pensamientos suicidas requieren apoyo urgente y atención de emergencia cuando existe peligro inmediato.
Apoyo y tratamiento en THE BALANCE
Si le preocupa la situación, hable con un profesional sanitario o un servicio de adicciones. Las evaluaciones deben considerar el tratamiento prescrito, la dependencia física, la salud mental y el relato de la propia persona. No obligue a alguien a suspender bruscamente un medicamento que puede causar dependencia; quien lo prescribe debe ayudar a planificar cualquier cambio.
THE BALANCE puede comentar una evaluación individual y las opciones de tratamiento adecuadas en un entorno privado. Un plan puede incluir atención médica, tratamiento psicológico y apoyo continuado, según las necesidades. Ningún tratamiento puede prometer una cura garantizada. Contacte con THE BALANCE para comentar la idoneidad.


