Las autolesiones consisten en provocarse lesiones o intoxicaciones de forma intencionada, cualquiera que sea el propósito aparente. Pueden repetirse y resultar difíciles de resistir, pero no deben diagnosticarse automáticamente como una adicción. Toda persona que se autolesiona o siente impulsos de hacerlo merece apoyo comprensivo, atención a sus lesiones físicas y una evaluación de sus necesidades.
Si ha habido una sobredosis, una lesión grave, una hemorragia intensa, pérdida de conciencia o existe un riesgo inmediato de suicidio, busque atención médica de emergencia ahora. En el Reino Unido, llame al 999 o acuda al servicio de urgencias (A&E); en otros países, utilice el número local de emergencias. Si se sospecha una intoxicación, busque atención médica de emergencia aunque la persona se encuentre bien al principio.
Por qué es importante la evaluación
Las personas se autolesionan por distintos motivos, y estos pueden cambiar de un episodio a otro. Puede estar relacionado con emociones abrumadoras, embotamiento emocional, experiencias angustiosas u otras dificultades. Un profesional debe explorar las circunstancias de la persona sin dar por supuesto un diagnóstico, un motivo o un tipo de personalidad determinados.
Tanto la evaluación física como la psicológica son importantes. El tipo de lesión o la sustancia ingerida influyen en la atención médica inmediata; no pueden descartarse como irrelevantes. Al mismo tiempo, una lesión aparentemente leve no indica el grado de angustia o de inseguridad que siente una persona.
Un profesional de salud mental puede explorar los pensamientos actuales, las presiones, los apoyos, las fortalezas y cualquier riesgo de nuevas autolesiones. Debe trabajar de manera colaborativa, respetar la dignidad de la persona y valorar si necesita atención especializada. En niños y jóvenes, la evaluación debe adaptarse a su edad e incluir sus necesidades de protección.
Qué puede incluir el tratamiento
Un plan de atención puede incluir tratamiento psicológico que ayude a la persona a comprender patrones, afrontar el malestar, resolver problemas y practicar alternativas a las autolesiones. NICE recomienda para los adultos una intervención psicológica estructurada, centrada en la persona y basada en enfoques cognitivo-conductuales; en los jóvenes, el enfoque depende de su evaluación.
No se recomiendan medicamentos específicamente como tratamiento para las autolesiones. Pueden ser apropiados para una afección concomitante identificada, prestando atención a una prescripción segura. El tratamiento de la depresión o de otra afección no debe describirse como una forma garantizada de poner fin a las autolesiones.
La atención puede prestarse en el ámbito comunitario, con apoyo más intensivo u hospitalario cuando sea necesario por motivos de salud física, salud mental o protección. La rehabilitación residencial no es un requisito automático, y el alojamiento residencial no equivale a la atención hospitalaria con ingreso. Las actividades que mejoran el bienestar pueden complementar la atención, pero no deben presentarse como una protección demostrada frente a nuevos episodios.
Elaborar un plan de seguridad
El plan de seguridad se elabora junto con la persona y debe ser fácil de encontrar en un momento difícil. Puede recoger señales de alerta, estrategias prácticas de afrontamiento, personas de apoyo, contactos profesionales y formas de reducir el acceso a elementos que podrían utilizarse para hacerse daño. El plan debe revisarse a medida que cambien las circunstancias.
Si el impulso aumenta, diríjase a un lugar más seguro y contacte con alguien que pueda quedarse a su lado o ayudarle a acceder a apoyo. Utilice las estrategias de afrontamiento acordadas en su plan. Si no puede mantenerse a salvo, busque ayuda urgente en lugar de depender únicamente de la autoayuda.
Cómo apoyar a otra persona
Escuche sin culpabilizar, pregunte qué apoyo sería útil y anime a la persona a recibir atención médica o de salud mental adecuada. Evite las amenazas, los castigos o describir la conducta como una forma de llamar la atención. No prometa guardar el secreto cuando exista una preocupación grave por la seguridad. Es posible preocuparse por alguien y, al mismo tiempo, buscar orientación profesional y apoyo para uno mismo.
Aborde de forma colaborativa los contenidos de internet que generan angustia, en lugar de imponer restricciones generales como tratamiento. Ayude a la persona a encontrar recursos de apoyo moderados y actividades que valore. Mantener el contacto y el seguimiento es importante incluso después de que haya pasado la crisis inmediata.


