Escuchar relatos de violencia, apoyar a supervivientes de experiencias traumáticas o revisar repetidamente material traumático puede afectar a quienes realizan estas tareas. El término trauma vicario se utiliza para describir el impacto de la exposición indirecta a las experiencias traumáticas de otras personas, incluidos cambios en las creencias, las emociones y la sensación de seguridad.
El personal sanitario, quienes trabajan en servicios de atención a víctimas, el personal de primera respuesta y otros profesionales pueden encontrarse ante este tipo de exposición. Las respuestas varían. No es correcto suponer que un profesional de enfermería u otro profesional se volverá inevitablemente insensible, verá afectado su funcionamiento o será incapaz de recuperarse por atender a personas que han vivido experiencias traumáticas.
Comprender los términos relacionados
Trauma vicario, estrés traumático secundario, fatiga por compasión y desgaste profesional son términos que a veces se utilizan juntos, pero no describen exactamente la misma experiencia. El estrés traumático secundario suele referirse a síntomas relacionados con el trauma tras una exposición indirecta. El desgaste profesional se refiere a los efectos del estrés laboral crónico y no se limita al trabajo centrado en el trauma.
Estos términos pueden ayudar a iniciar una conversación, pero no sustituyen una evaluación. Una persona puede necesitar apoyo por problemas de sueño, depresión, ansiedad, síntomas traumáticos o presiones laborales, encaje o no en una etiqueta concreta.
Cambios a los que conviene prestar atención
Entre las posibles señales de malestar figuran las imágenes o los pensamientos intrusivos persistentes sobre el trabajo, las alteraciones del sueño, el embotamiento emocional, la irritabilidad, el aislamiento, la dificultad para concentrarse o una sensación creciente de que el mundo no es seguro. Algunas personas notan cambios en sus relaciones, en sus límites o en su capacidad para desconectar después del trabajo.
Estas experiencias no son específicas del trauma vicario ni aparecen en todas las personas. Conviene considerar cuánto tiempo llevan presentes, si están empeorando y cómo afectan a la vida cotidiana. Los síntomas físicos también merecen una atención médica adecuada, en lugar de atribuirse automáticamente al estrés.
La persona y el entorno laboral
El impacto de la exposición no depende únicamente de la resiliencia individual. La carga de trabajo, la exposición repetida, la supervisión disponible, el apoyo del equipo, los recursos prácticos y la oportunidad de recuperarse entre tareas exigentes pueden ser relevantes para un plan de apoyo.
La historia personal y las presiones actuales pueden influir, pero no deben utilizarse para culpar a alguien por sus dificultades. La empatía es valiosa en el trabajo asistencial. El género, la edad o la disposición a implicarse profundamente en el cuidado no justifican predecir cómo responderá una persona concreta.
Medidas prácticas a nivel individual
Si nota algún cambio, considere hablar con un supervisor de confianza, un servicio de salud laboral o un profesional clínico adecuado. Describa los efectos concretos y el apoyo que necesita. Cuando sea posible, acuerde límites viables en relación con el trabajo, los descansos y la exposición a material angustiante.
Disponer regularmente de tiempo para dormir, realizar actividad física, mantener relaciones fuera del trabajo y dedicar tiempo a actividades agradables puede favorecer el bienestar. Estas medidas no garantizan la ausencia de malestar y no deberían convertirse en otra prueba de rendimiento. Evite suponer que unas vacaciones o un único ejercicio de autocuidado resolverán los síntomas persistentes.
Qué pueden hacer las organizaciones
El conjunto de herramientas sobre trauma vicario de la Office for Victims of Crime se centra en la responsabilidad de las organizaciones. Sus recursos pueden ayudar a los servicios a evaluar sus puntos fuertes y sus carencias y, después, a planificar cambios en las políticas, la supervisión, la formación y el apoyo al personal.
Una respuesta útil debería permitir expresar las preocupaciones sin estigmatización, aclarar las vías de acceso a una atención confidencial y abordar las presiones laborales evitables. Pedir al personal que practique el autocuidado sin modificar unas condiciones laborales perjudiciales es una respuesta incompleta.
Cuándo conviene buscar ayuda profesional
Solicite una evaluación cuando los síntomas persistan, interfieran en el funcionamiento cotidiano o resulten difíciles de manejar. Un profesional clínico puede explorar la situación en su conjunto y recomendar atención para las dificultades identificadas. El tratamiento centrado en el trauma puede ser adecuado para un trastorno relacionado con el trauma diagnosticado; no debería prescribirse únicamente en función del puesto de trabajo.
La recuperación y la adaptación varían de una persona a otra. No hay fundamento para decir a todo un colectivo profesional que solo una pequeña minoría puede recuperarse. El peligro inmediato, la intención suicida o la incapacidad para mantenerse a salvo requieren ayuda local urgente.


