Los niños que sufren negligencia o abandono pueden sentirse inseguros, poco importantes o sin saber si se atenderán sus necesidades. El maltrato infantil se asocia con un mayor riesgo de dificultades de salud mental, consumo problemático de sustancias y problemas de relación posteriores, pero estos resultados no son inevitables. El malestar relacionado con el abandono no establece por sí solo un diagnóstico de TEPT.
Durante la infancia, unas relaciones de cuidado seguras y estables pueden favorecer el desarrollo de la confianza y las habilidades relacionales. Las primeras interacciones enseñan a los niños a reconocer el peligro, crear vínculos con personas nuevas, reconocer sus propias necesidades y aceptar el amor de los demás.
El malestar relacionado con el abandono puede aparecer tras experiencias de negligencia infantil, incluidas aquellas en las que el consumo de drogas o alcohol de una persona cuidadora afecta a su capacidad para proporcionar cuidados seguros y constantes. La enfermedad mental de una persona cuidadora también puede afectar a los cuidados, pero el diagnóstico por sí solo no significa que exista negligencia. Otras experiencias también pueden contribuir a los sentimientos de abandono sin que ello establezca un TEPT. Tanto un niño de primaria que intenta comprender por qué uno de sus progenitores vive ahora lejos como consecuencia de un divorcio como un adolescente con un progenitor en prisión podrían sentirse abandonados y mostrar signos de trauma por abandono. No todos los niños que viven estas situaciones desarrollan dificultades duraderas. Su impacto depende de las circunstancias, de otras adversidades y del apoyo disponible.
La pérdida, la separación y las experiencias de abandono pueden causar malestar en cualquier etapa de la vida. Los adultos pueden quedar traumatizados por el abandono como consecuencia de un divorcio no previsto o de la pérdida de su cónyuge o pareja. El final de estos vínculos fundamentales puede hacer que una persona se sienta insegura, no querida y sin preparación para establecer relaciones significativas en el futuro.
La expresión «problemas relacionados con el abandono» suele describir el miedo a que otras personas se marchen, al rechazo o a perder una relación importante. Estos temores pueden afectar a las relaciones, pero no constituyen un diagnóstico independiente. Las adversidades de la infancia, las experiencias posteriores y las circunstancias actuales pueden contribuir; no existe un único modelo causal establecido para esta expresión informal.
Las experiencias infantiles pueden contribuir a las preocupaciones por el abandono en la edad adulta, pero su importancia varía de una persona a otra. El divorcio de los padres, el duelo o unos cuidados emocionales o físicos insuficientes pueden causar malestar, pero no establecen automáticamente una enfermedad relacionada con el trauma ni un TEPT. Desestimar las emociones de un niño, humillarlo, imponerle exigencias excesivas, desdibujar los límites entre adultos y niños o desatender sus necesidades puede debilitar su sensación de seguridad. Tratar a un niño como confidente adulto no es lo mismo que la presión de grupo, y estas experiencias no causan inevitablemente un trastorno concreto.
Los cuidados inconstantes o negligentes pueden contribuir a la ansiedad, el estrés y las dificultades para confiar en los demás. Estos efectos pueden persistir en la edad adulta, pero las experiencias y los resultados varían; no está establecido que las preocupaciones por el abandono sean más frecuentes simplemente con la edad.
Los problemas relacionados con el abandono no constituyen un diagnóstico independiente como la depresión. El miedo al abandono puede aparecer junto con ansiedad o malestar en las relaciones, pero no es automáticamente un trastorno de ansiedad ni una fobia. Algunas personas temen que los demás las dejen. Las siguientes experiencias son ejemplos inespecíficos, no una lista de comprobación validada, y no permiten identificar su causa ni establecer un diagnóstico:
- Buscar constantemente complacer a los demás (ser una «persona complaciente»)
- Generosidad excesiva en las relaciones
- Falta de confianza en las personas
- Evitar las relaciones para prevenir el rechazo
- Sensación de inseguridad en las relaciones sexuales y los contactos sociales
- Necesidad intensa de apoyo afectivo
- Deseo constante de recibir confirmación de que los demás se preocupan por la persona y permanecerán a su lado
- Deseo de ejercer control sobre los demás
- Permanecer en relaciones tóxicas
- Incapacidad para mantener vínculos
- Pasar de una relación de pareja perjudicial a otra
- Conexión emocional insuficiente
Las adversidades pasadas pueden afectar a la confianza y las relaciones, pero no determinan la elección de pareja ni hacen a la persona responsable del maltrato que recibe. La ansiedad por separación es una experiencia normal del desarrollo, frecuente aproximadamente entre los 6 meses y los 3 años, aunque puede durar más. Busque asesoramiento si el malestar es intenso, prolongado o interfiere en la vida cotidiana. Las siguientes experiencias infantiles tienen muchas explicaciones posibles y no demuestran abandono ni TEPT:
- Miedo persistente al abandono
- Preocupación o pánico cuando un progenitor o cuidador deja al niño en la escuela o la guardería.
- Necesidad marcada de permanecer junto a la persona cuidadora o peticiones repetidas de que se les tranquilice
- Fobia a estar solo, especialmente por la noche
- Dolores de cabeza o de estómago repetidos; los síntomas físicos deben ser evaluados médicamente en lugar de atribuirse sin más a la ansiedad
- Aislamiento social
- Baja autoestima
Tras una pérdida importante o una adversidad, algunos niños o adolescentes desarrollan dificultades como las siguientes. No son inevitables ni específicas del abandono. Las autolesiones, el consumo problemático de sustancias o los cambios marcados de conducta requieren una evaluación profesional; ante un peligro inmediato se necesita ayuda local urgente.
- Abuso de sustancias
- Autolesiones
- Agredir a los demás, ya sea verbal o físicamente
- Hostilidad y arrebatos
- Retraimiento o tristeza
- Dificultades con la propia imagen social
- Pasar los días haciéndose preguntas e intentando comprender su historia y su identidad.
- Alteraciones del sueño
Establecer un vínculo afectivo con los padres u otra persona cuidadora es fundamental para el desarrollo psicológico, físico y emocional del niño desde su nacimiento. Unos cuidados atentos y compasivos favorecen el desarrollo del bebé, pero no garantizan la salud en la edad adulta. Los cuidados constantes y sensibles a sus necesidades pueden favorecer la autoestima del niño, su sensación de seguridad al explorar el mundo y el desarrollo de relaciones saludables.
La negligencia, la pérdida o la interrupción de los cuidados pueden afectar a la sensación de seguridad y las relaciones del niño. «Trauma por abandono» es una descripción informal, no otro nombre para el TEPT. El TEPT requiere evaluar el acontecimiento, los síntomas característicos, su duración y su impacto. El divorcio, la ausencia o la muerte de los padres no establecen por sí solos un TEPT.
Las personas responden de manera diferente a la pérdida y la adversidad. Las siguientes experiencias pueden aparecer con el malestar relacionado con el abandono, pero son inespecíficas y no permiten establecer un TEPT. La evaluación del TEPT busca síntomas característicos relacionados con el trauma, como la reexperimentación, la evitación y una sensación persistente de amenaza, así como su duración y su efecto en la vida cotidiana.
- Ansiedad ante la posibilidad de ser abandonado o dejado atrás.
- Dificultad para establecer buenos vínculos durante la adolescencia o la edad adulta.
- Escasa valoración personal o baja autoestima
- Pánico e incertidumbre
- Desesperación
- Vacío, incompetencia y sensación de «no ser suficiente».
- Sentirse desconectado o emocionalmente distante, o desvincularse de las amistades o relaciones
- Mantener una relación, aunque sea tóxica o desagradable, para evitar pensamientos de soledad o rechazo
- Episodios de conducta autodestructiva.
- Miedo a la confrontación o deseo de evitar los conflictos a toda costa dentro de una relación.
- Evitar todas las amistades e interacciones.
- Necesidad extrema y manifiesta de control, ya sea sobre el entorno, otras personas o las situaciones.
- Tendencias perfeccionistas, autocrítica y establecimiento de expectativas poco razonables.
- Responder de forma extrema a las situaciones, por ejemplo, reaccionando de manera exagerada o no reaccionando en absoluto ante situaciones estresantes.
- Los recuerdos emocionales pueden provocar pánico o un gran sufrimiento emocional.
El trastorno de abandono y el síndrome de abandono no son diagnósticos independientes establecidos. La pérdida, la negligencia o la interrupción de los cuidados pueden hacer que una persona se sienta insegura o sola, pero no causan inevitablemente una enfermedad duradera. La adopción en sí misma no constituye un diagnóstico de TEPT ni una prueba de trauma. Las siguientes circunstancias pueden afectar a los cuidados o contribuir al malestar, dependiendo de su impacto y del apoyo disponible:
- Padres que no están disponibles emocionalmente.
- Negligencia hacia los niños como consecuencia del consumo de sustancias, como la adicción al alcohol o el consumo abusivo de drogas ilegales.
- La enfermedad mental de una persona cuidadora afecta a su capacidad para atender las necesidades del niño; el diagnóstico por sí solo no demuestra negligencia.
- Una enfermedad física grave que impide a un progenitor o tutor atender las necesidades básicas de atención y amor del niño.
- La muerte inesperada de una persona cuidadora o un progenitor de quien el niño dependía para recibir seguridad y amor.
- Graves conflictos familiares, como unos padres centrados principalmente en un divorcio complicado o un progenitor que solo se relaciona con el niño de forma ocasional.
La evaluación también puede explorar los siguientes ámbitos. Son consideraciones contextuales, no causas demostradas de un síndrome de abandono definido:
- Variables del entorno
- Antecedentes familiares de salud mental
- Salud física y sueño
- Factores de estrés actuales y apoyo disponible
Haga suya su historia. Si se siente preparado, describa lo que ocurrió y cómo le afecta, con palabras que se ajusten a su experiencia. Pasar a estar acogido en el sistema de protección de menores, vivir un duelo y sufrir un rechazo deliberado no son experiencias intercambiables. Observe las conclusiones dolorosas sobre su propio valor sin asumir que sean hechos. No necesita forzarse a hablar ni revivir recuerdos angustiosos a solas; un terapeuta cualificado puede ayudarle a hacerlo a un ritmo manejable.
Reconozca y comprenda sus emociones. Permítase reconocer la tristeza, la ira, el miedo o la incertidumbre sin juzgar esos sentimientos. El duelo y la adaptación varían entre personas. Dese tiempo y busque apoyo si el malestar persiste, resulta abrumador o afecta a la vida cotidiana.
Encuentre una vía saludable para expresar sus emociones. Elija formas manejables de expresar sus sentimientos, como hablar con alguien de confianza o escribir un diario. Estas actividades pueden ayudar a afrontar el malestar, pero no sustituyen la evaluación o el tratamiento cuando los síntomas son graves. Interrumpa una actividad y busque apoyo si aumenta considerablemente el malestar.
Separe su valor personal de lo sucedido. Que otra persona se marche no determina su valor. Las relaciones terminan por diferentes motivos, y recuperarse no exige atribuir toda la culpa a una u otra persona. Los niños no son responsables de la negligencia de sus cuidadores, y nadie es responsable de la conducta abusiva de otra persona.
Mantenga una actitud abierta a aceptar ayuda. Por último, no tema buscar ayuda, incluida la de un experto. Si el abandono vivido en el pasado le impide avanzar, reconozca que quizá necesite apoyo adicional. Considere acudir a un profesional de salud mental cualificado si tiene síntomas persistentes o un posible TEPT. El apoyo espiritual o comunitario puede complementar, pero no sustituye, la evaluación clínica cuando es necesaria. Si usted o un niño están en peligro inmediato, tienen intención suicida o no pueden mantenerse a salvo, busque ayuda urgente de los servicios de emergencia locales. Un especialista puede ayudarle a examinar más de cerca sus heridas en un entorno seguro. No tiene por qué cargar con el peso de una pérdida repentina ni sufrir un miedo constante a que alguien querido le abandone. El asesoramiento psicológico puede ayudarle a recuperar la confianza en sí mismo y a desarrollar gradualmente la confianza en el mundo que le rodea.
Qué no hacer:
- Esperar que la pareja elimine toda incertidumbre o satisfaga todas las necesidades emocionales. Hable sobre expectativas y límites realistas sin culparse por tener necesidades.
- Ocultar el malestar por suponer que sus sentimientos alejarán a alguien. Cuando sea seguro, explique lo que siente sin dar por hecho que conoce la respuesta de la otra persona.
- Tender a coaccionar a la pareja para que actúe de formas que le hagan sentir más seguridad. Esto aumenta la presión en la relación y reduce su reciprocidad.
- Utilizar amenazas, hostilidad o pruebas de lealtad para buscar seguridad. Haga una pausa cuando sienta malestar y busque ayuda para comunicarse de formas más seguras.
- Reprimir sus necesidades o aceptar el maltrato para evitar que termine una relación. El apoyo debe respetar sus límites y su seguridad.
- Convertir a una sola persona en su única fuente de apoyo. La cercanía emocional es saludable cuando es segura y recíproca; combínela con otras relaciones de confianza y habilidades de afrontamiento.
- Culparse o atacarse cuando una relación se vuelve difícil. Puede trabajar en sus respuestas, pero no puede garantizar los sentimientos de otra persona ni impedir que se marche.
Qué hacer:
- Trátese con compasión. El miedo puede reflejar experiencias pasadas, incertidumbre actual o un peligro real; no debe descartarse automáticamente como irracional.
- Reconozca este temor como un componente natural de la experiencia humana. En lugar de juzgarse como «insuficiente», trátese con verdadero amor propio y amabilidad.
- Considere tanto sus propias reacciones como lo que realmente está ocurriendo en la relación. No atribuya a la inseguridad situaciones reales de negligencia, amenazas o conductas de control.
- Adopte un papel activo en el manejo de la ansiedad y acepte el apoyo adecuado. No se puede esperar que una pareja proporcione tratamiento o elimine todos los temores.
- Practique habilidades de afrontamiento y empatía a un ritmo manejable, sin considerar el malestar un fracaso personal.
- Cuando sea seguro, hable abiertamente con su pareja sobre sus sentimientos, necesidades y límites.
- No existe un único tratamiento establecido denominado rehabilitación por abandono. Un profesional puede ayudar a elegir el apoyo adecuado para sus síntomas, circunstancias y objetivos particulares.
- La seguridad no es únicamente responsabilidad suya. Las relaciones saludables implican cuidado y respeto mutuos, y buscar apoyo no significa perder el control. Si siente inseguridad o que alguien le controla, busque asesoramiento especializado y confidencial.
- Dé el paso hacia la autonomía emocional, pero apóyese a sí mismo durante el proceso. No la alcanzamos de forma plena o completa. El camino hacia la autonomía emocional es gradual, constante y tiene avances intermitentes.
- Es razonable pedir que le tranquilicen y le confirmen su afecto. Si hacerlo repetidamente causa malestar o conflictos, acuerde límites que favorezcan el apoyo y hable con un terapeuta sobre estrategias de afrontamiento adicionales.
- La recuperación puede implicar desarrollar confianza, reconocer sus necesidades y construir relaciones de apoyo. Los avances varían, y ningún ejercicio puede garantizar la seguridad de una relación ni la respuesta de otra persona.
La terapia puede ayudar a comprender el malestar, desarrollar habilidades de afrontamiento y abordar las dificultades en las relaciones. No existe una única terapia establecida para un diagnóstico denominado trauma por abandono. El tratamiento debe basarse en la evaluación de los síntomas, la seguridad, las preferencias y cualquier afección diagnosticada.
Los siguientes enfoques tienen finalidades y bases de evidencia diferentes; no deben presentarse como tratamientos igualmente establecidos para el TEPT o los temores al abandono. Para el TEPT, la TCC centrada en el trauma y la EMDR cuentan con el mayor respaldo de las guías clínicas. Otros enfoques pueden abordar dificultades emocionales o relacionales concretas tras una evaluación.
Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR). La EMDR es un tratamiento del TEPT basado en la evidencia que implica trabajar con recuerdos traumáticos mientras se presta atención a una estimulación bilateral. La evidencia para tratar el TEPT no debe interpretarse como prueba de que la EMDR trata cualquier experiencia angustiosa o miedo al abandono. Su idoneidad depende de la evaluación, la edad y las circunstancias clínicas.
Terapia dialéctico-conductual (DBT). La DBT integral combina terapia individual, entrenamiento en habilidades, orientación entre sesiones y un equipo de consulta para terapeutas. Sus habilidades incluyen atención plena, tolerancia al malestar, regulación emocional y eficacia interpersonal. Puede considerarse para problemas concretos relacionados con emociones intensas o formas perjudiciales de afrontamiento, pero no es un tratamiento establecido para un diagnóstico de abandono ni sustituye al tratamiento indicado para el TEPT.
Terapia cognitivo-conductual (TCC). La TCC explora las relaciones entre pensamientos, sentimientos y conducta y desarrolla estrategias prácticas de afrontamiento. Para el TEPT, las guías recomiendan formas específicas de TCC centradas en el trauma, en lugar de asumir que todas las modalidades de TCC son equivalentes. La terapia debe distinguir el temor al rechazo de un peligro actual real.
Terapia psicodinámica. Este enfoque explora patrones emocionales y relacionales, incluida la posible influencia de experiencias anteriores en las relaciones actuales. No está tan establecida para el TEPT como la TCC centrada en el trauma o la EMDR; hable con el terapeuta sobre los objetivos previstos, las alternativas y la evidencia.
Terapia de pareja para el miedo al abandono. Tanto las experiencias pasadas como las dificultades de la relación actual pueden contribuir al miedo al abandono. Es posible que la pareja desconozca el impacto del abandono pasado en la persona con la que mantiene una relación. Quizá solo observe los efectos de la relación actual. La terapia de pareja puede ayudar a ambos cónyuges a comprenderse mejor. La persona que siente preocupación por el abandono puede mejorar su capacidad para relacionarse con los demás. Esta capacidad puede ayudarle a comunicar sus dificultades de forma saludable. La comunicación puede ayudar a reducir las conductas que podrían perjudicar la relación. Su pareja puede aprender a mantener un vínculo positivo. Pueden hablar sobre la confirmación afectiva y los límites sin prometer que la relación nunca terminará. Cuando exista abuso, coacción o miedo a represalias, busque asesoramiento individual confidencial sobre protección y seguridad antes de iniciar una terapia conjunta.
Terapia de pareja para el abandono emocional. Diversas parejas afrontan el abandono en su relación actual. Por ejemplo, uno de sus miembros puede estar emocionalmente distanciado del otro. La terapia de pareja puede ayudar en el proceso de recuperación del abandono emocional. Uno o ambos cónyuges pueden reconocer esta situación. Pueden acudir a terapia de pareja para reavivar su relación. Uno de los miembros puede estar más distante que el otro. En otros casos, ambos experimentan dificultades con la intimidad emocional.
El miedo al abandono puede ser un problema importante entre los niños. Hablar con ellos y acudir a un terapeuta infantil puede ser beneficioso. La ansiedad por separación puede ser transitoria y normal en el desarrollo, haya vivido o no el niño una separación o pérdida previa. Estas sensaciones pueden ser más frecuentes en niños con ansiedad. Un profesional del asesoramiento psicológico puede ayudarle a determinar si su hijo presenta ansiedad. Quizá pueda enseñarles a usted y a su hijo a afrontarla. Esto podría ayudar a los niños preocupados a manejar su miedo a ser abandonados.
Trauma infantil: recurso relacionado del proveedor
Al vivir un abandono, algunos niños experimentan malestar. Un terapeuta puede ayudarles a reducir los efectos del trauma. Los terapeutas pueden ayudar mediante técnicas adecuadas a la edad. Estos métodos pueden ayudar a los niños a afrontar emociones desagradables. Les ayudan a expresar sus emociones sin sentirse abrumados. El juego o el arte pueden ayudar a un niño a comunicarse, pero no deben presentarse como sustitutos establecidos del tratamiento del TEPT. Para niños de 5 a 17 años con TEPT o síntomas de TEPT clínicamente importantes, NICE recomienda ofrecer o considerar TCC centrada en el trauma adaptada a la edad, según la edad y el tiempo transcurrido desde el trauma, con participación de los cuidadores cuando corresponda. Entre los 7 y los 17 años, NICE considera la EMDR más de 3 meses después del trauma únicamente cuando el niño no responde a la TCC centrada en el trauma o no se implica en ella.
La evaluación de las dificultades de un niño debe considerar los cuidados, el desarrollo, la pérdida, la ansiedad y la seguridad sin presuponer un trastorno del apego. El apoyo puede incluir a los cuidadores cuando sea adecuado y seguro. La sospecha de negligencia o abuso requiere una evaluación de protección, no solo una terapia centrada en las relaciones. El recurso relacionado sobre trauma infantil es una lectura general, no una lista de comprobación diagnóstica; las dificultades relacionales o los síntomas inespecíficos por sí solos no establecen un TEPT ni un trastorno del apego.
Recursos
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- American Psychiatric Association. (2025). ¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?
- American Psychological Association. (s. f.). Trauma.
- National Institute of Mental Health. (2024). Acontecimientos traumáticos y trastorno de estrés postraumático (TEPT).
- U.S. Department of Veterans Affairs. (2026). Conceptos básicos del TEPT. TEPT: National Center for PTSD.
- Organización Mundial de la Salud. (2026). Maltrato infantil.
- National Institute for Health and Care Excellence. (2018). Trastorno de estrés postraumático. Guía NICE NG116.
- National Health Service. (2026). TEPT (trastorno de estrés postraumático).


